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martes, 20 de agosto de 2024

Breakin' en las Olimpiadas: ¿Ready o Charro?



Cuando practicaba con Sammy en el piso de goma de la Cancha Bajo Techo de Caguas a veces me decía: “Diablo Bleid, ¿tú te imaginas breakin’ en las Olimpiadas?” 

“Fast-Forward” al 2024 y ya sabemos como serían. 

Las Olimpiadas 2024 en Paris, Francia incluyó la competencia de “Breaking” por primera vez en la historia, y todo el mundo (en especial los que no bailan ni son hip-hop) tuvieron algo que decir al respecto. He estado absorviendo todas las noticias y comentarios igual que veía los VHS de Rock Steady Crew, en silencio para después sacar un paso nuevo con la pausa de “air baby”. 

Mi contestación a Sammy siempre era: “Si pero recuerda que esto no es un deporte, esto es un baile. Un baile competitivo.” Las hicieron individuales en vez de hacerlas grupales. La esencia del b-boy (break boy) es la unión. He competido de ambas formas, individual la hace porque toda la atención está en ti, pero la verdadera energía está en las grupales. Hubiese quedado mejor si en vez de dividirlas entre hombres y mujeres las hubiesen hecho grupales como las Battle of the Year o Freestyle Session. Eso quedó charro. 


Al hacerlas individuales pasó lo que pasó con B-girl Raygun de Australia que fue la peor del evento, pero como el internet es un homenaje a la mediocridad solo se han enfocado en ella. No hablaron de Victor el de USA que para mi fue el mejor, ni de la b-girl que ganó Oro de Japón, ni del chino de Canada que ganó Oro también en las de b-boy.

He tenido conversaciones con b-boys puertorriqueños y la opinión está dividida entre: “Que bueno que por fin nos reconocen como atletas” y los otros que piensan: “¡QUÉ SE JODAN LAS OLIMPIADAS!” Esa es la ambigüedad. Hacer de un arte callejero un evento serio global.

Para mi el breakin’ siempre va a ser un corillo de personas que aman la música y el ritmo y se reúnen para llevar las capacidades del cuerpo humano al máximo gracias al poder del hip-hop. Al mismo tiempo aprendí que a la gente que no le gusta el breakin’ les aburre rápido y siempre van a sentir envidia de los que hacen “windmills” y se paran de manos. 

Muchos criticaron que no pusieron jueces de Nueva York. Estoy de acuerdo, los jueces tenían que ser los boricuas originales de Nueva York (Crazy Legs, Ken Swift, Mr. Wiggles, etc), solo pusieron un juez de USA (Bboy Moy, latino de Texas, RESPECT), el resto eran unos franceses que la comunidad internacional del breakin’ no conoce. Los jueces quedaron charro. La música quedó ready porque solo pusieron clásicos. Todas las canciones que usaron en las competencias son las que usamos para practicar y batallar. Cada vez que ponían una canción me transportaba a algún cypher en que la haya bailado o recordaba a algunos de mis panas diciendo que era su canción favorita.

Yo lo escribo breakin’ en vez de breaking porque así lo vi en las películas de Breakin’ (1984) y Breakin’ 2: Electric Boogaloo (1984) que me influenciaron de niño, si le dices “breakdance” cágate en tu madre. Este baile tiene dos estilos fundamentales: el flavor y los power moves. Yo bailo estilo flavor, mucho footowork, me tripeo la música arriba, muchas pausas y originalidad. El otro estilo de breakin’ son los power moves (windmills, headspins, flares, 1990’s, etc) y es lo que más llama la atención del baile, y lo que la mayoría esperaba solo ver en las Olimpiadas. Los mejores b-boys son una combinación de flavor powermove, como Remind y Crumbs. 


B-girl Raygun la de Australia baila flavor, un flavor bien feo pero es su estilo. Así bailan en Australia, son bien payasos y no se toman en serio. Ella hizo mucho lo que nosotros le decíamos “pasos de relleno”, que son movimientos sencillos que todos pueden hacer en lo que te acomodas para hacer el verdadero breakin’. La vi fuera de ritmo con la música, pero me gustó su actitud. Ella no baila tan mal como todos dicen, lo que pasa es que no está a nivel Olímipico. Me explico.

*Vlade entra al círculo del entendimiento con los tambores de ‘Apache’ de Incredible Bongo Band de fondo

Imaginate esto, si un día tú estás jangueando y de la nada ponen música pompiá y se forma un círculo de breakin’ y B-girl Raygun de Australia vestida con ropa normal hace los pasos que se tiró en las Olimpiadas va a ser la mejor parte del jangueo esa noche y te va a tripear con cojones. Lo que pasa es que en Olimpiadas todo el mundo espera ver solo “power moves” y cosas asombrosas. B-girl Raygun está al nivel de los partys de “underground” en Bonneville y Valle Tolima, no está nivel Olimpiadas.

Tuve que ver las retas anteriores de ella para saber como carajo llegó a las Olimpiadas y vi siempre ganar a la otra en vez de ella. En Australia ven el breakin’ diferente a nosotros será, no sé. Pero ganó legítima, no hubo truco con el esposo ni la asociación de baile de Australia. Vi videos del esposo y baila igual de charro que ella, pero se nota que son felices que es lo importante.

Hacer lo opuesto de lo que esperan de ti es la verdadera actitud del b-boy. Ella tiene esa actitud, por eso no le puedo tirar la mala. Sencillamente compitió y perdió. Mejor enfocarse en lo mejor del breakin’.

Dijeron que no va a haber breakin’ en las Olimpiadas 2028 de Los Angeles pero no es por culpa de ella, esa decisión fue tomada en octubre 2023. Van a poner badminton la mierda esa en su lugar. Después de Nueva York el lugar más importante del breakin’ es Los Angeles, deberían llevarlo de nuevo y arreglar lo que jodieron en Europa. El tercer lugar más importante en la historia del breakin’ es Puerto Rico, pero eso es tema para otro post.

Ver breakin’ en las Olimpiadas me hizo pensar en todos mis panas que merecieron la oportunidad de estar ahí metiéndole en la madre. Me acordaba cuando Mario el de Gurabo (QEPD) sacó los “air flares” en la marquesina de mi casa y yo pensaba que era lo más cabrón del Mundo poder hacer ese paso. Phantom (Link-One) me dijo por DM que Yamil Gravity el de Gautier hubiese estado cómodo en las Olimpiadas. “Bien cabrón” le contesté.

Siempre estaré dividido en si el breakin’ debe estar en las Olimpiadas, en parte me alegro y las vi enteras como veo otras competencias de mi arte favorito (B-BOY 4 LIFE), pero mi parte hip-hop me dice que algo callejero no debe ser regulado por gente que nunca ha bailado.

Mi opinión sobre si el breakin’ en las Olimpiadas quedó ready o charro es que si tú no bailas o nunca has bailado en tu puta vida te calles la fokin boca pal carajo y te pongas a practicar.

PAZ





jueves, 8 de septiembre de 2016

The Get Down



No acostumbro ver series de televisión desde Alf, Friendo y Comiendo con Cosme y Bizcocho y Los Kakucómicos, pero cuando escuché que venía una serie sobre el nacimiento del hip-hop por los morenos y los boricuas del Bronx en los 70’s me puse las Adidas cabezonas tres líneas con los gabetes desamarraos y me dije: “¡Tengo que ver esa mierda!”

La serie se llama The Get Down y solo se ve por Netflix, el problema es que no tengo Netflix. Me dijeron que podía ver Netflix por las consolas de video-juegos pero todavía no entiendo como meterle internet al Nintendo 64. Al final no tuve más remedio que acostarme con Sonia La Pata la bichota de Bairoa por $300 dólares y poder comprarme un PlayStation 3 usado en El Ángel Casa de Empeño para poder ver la serie que tanto llamaba mi maldita atención.

Me fijé que la producía el director de Romeo & Juliet y Moulin Rouge, y que los consultores de la historia eran el rapero de raperos Nas, el DJ de la vieja escuela Grandmaster Flash (quien también es un personaje en la serie) y el escritor Nelson George. Ya estaba excitado sin tocarme. En los cortos ponían los tambores de Apache y gente bailando en círculos bien pompeaos con la ropa de antes. Me vine encima, sin tocarme.

El ritmo me transporta al pasado perfecto y recuerdo la primera vez que vi gente bailando algo que no fuera salsa ni merengue ni bolero. Vi electro boogie en las aceras neoyorkinas de 1985 en un viaje que hice con mi abuela a visitar los primos del norte. Vi gente bailando como Kid-N-Play en los cumpleaños de las aijadas de mi papá que vivían en el residencial Turabo Heights para la época de Brewley MC, Kid Power Posee y los bobos Cross-Colors. Pero el primer círculo de breakin’ de verdad que vi fue entre humo de pangola, camisas Tommy Hillfiger y la pista de Mona Lisa en un party de underground en Valle Tolima. Mi primer “get down”.

Sigo pegao en el breakbeat pensando en baile. Pienso que el hip-hop llegó a Puerto Rico gracias a dos cosas: 1) los nuyoricans que trajeron ese arte línea directa JFK-Aeropuerto Luis Muñoz Marín y 2) a las películas. En especial tres películas.

Sin contar Flashdance (1983) que fue donde enseñaron breakin’ por primera vez, todo el baile urbano y cultura hip-hop global nace de las retas de Style Wars y Wild Style (ambas de 1983) y de la mejor de todas, la Biblia del hip-hop Antiguo Testamento: Beat Street (1984). Algo importante es que en todas estas películas los protagonistas eran puertorriqueños, y no blanquitos haciendo de puertorriqueños como en West Side Story sino boricuas de verdad. No voy a contar las películas de Breakin’ y Breakin’ 2: Electric Boogaloo (ambas de 1984) porque esas películas de California eran charras con cojones y aunque el protagonista también era boricua después salió del clóset y se metió a bailarín de Madonna en el video de Vogue y de verdad que se joda ese cabrón.

The Get Down empieza con un concierto en 1996 de un rapero rimando sobre como era el New York de su infancia. Retrocedemos en el tiempo y llegamos a 1977, la época más mala de la Gran Manzana. Con la serie aprendí que Nueva York tuvo una junta de control fiscal de 1975 a 1986 y fue cuando más pobres y más jodíos estuvieron. Me hizo pensar en la PROMESA que le espera a mi Puertorro.

Los títulos de los episodios (seis en total, de más de una hora cada uno) los ponen graffiteados en los trenes. Los protagonistas son unos chamaquitos graffiteros que admiran a otro graffitero llamado Shaolin Fantastic que tiene unos Puma rojos porque se clava a una gorda vieja bichota que lo tiene alante. Uno de ellos es mitad negro mitad puertorriqueño (doble amenaza) y es el verdadero protagonista de la serie. No había visto tanto boricua y tanta bandera puertorriqueña en televisión desde Carlito’s Way (aunque Crazy Legs dijo que en The Get Down no pusieron tanto personaje latino y él estuvo allí, viste).

Resaltan las tomas rápidas y close ups eternos igual que Moulin Rouge. En momentos parece una película de kung-fu con Bruce Lee, en otros parece la competencia de baile de John Travolta en Saturday Night Fever. La marihuana y la cocaína siempre están presente en pantalla, pero las mejores escenas son las de los DJ’s Grandmaster Flash y Kool Herc, y el respeto que se le tenía a la música antes. Cuando Shaolin Fantastic baila en el primer círculo del primer episodio que se tira un fli-flá, cae en pose desafiante y Grandmaster Flash le enseña el disco que va a poner es como el viejo ciego de la serie Kung Fu dándole apoyo al Pequeño Saltamontes (ellos se dicen así en The Get Down también).

Las actuaciones quedaron como cuando te tiras desde el rockeo arriba de espaldas al piso y te levantas con una sola mano en pausa (one handed freeze) agarrándote la rodilla doblá mientras el círculo grita y aplaude, pues así. Jimmy Smits hace de un puertorriqueño político del Bronx llamado Papa Fuerte que habla más español que ingles el muy pendejo, pero es el mejor que actúa. Giancarlo Esposito es un actor italiano que le queda bien el papel del boricua hijoeputa reformado y transformado en fanático evangélico. Las muchachas que salen en The Get Down todas son boricuas punani y se visten cuerito como la nena de Taboo 2.

Siempre están sudaos y usan las frases de esos años que se han convertido en la filosofía de la cultura como parte de su diálogo, la más importante de todas “make something out of nothing” (hacer algo de la nada) que puede explicar como de la pobreza urbana y desesperación reprimida nacen formas de expresión revolucionarias, ya que lo único innato en el ser humano es la necesidad de crear, ya sea con sprays escribiendo nuestros nombres en las paredes, guayando discos hasta que las agujas lloren, declamando rimas en ritmo en vez de cantar en el micrófono o dando vueltas sobre tu cabeza en el piso mientras bailas.

Nunca había visto que pusieran las canciones pilares del hip-hop en una serie o película, si acaso ponían una y ya, en The Get Down las ponen todas (las de practicar). La cultura hip-hop es un homenaje constante a estas cuatro canciones: It's Just Begun de The Jimmy Castor Bunch (1972), The Mexican de Babe Ruth (1972), Give It Up, Turn It a Loose de James Brown (1970) y, la canción madre del hip-hop, Apache de Incredible Bongo Band (1972). De ahí nace el breakbeat, el ritmo del rap es solo funk extendido.

Me gustó tanto la serie que hasta compré el soundtrack por iTunes pagando legal como adulto porque además del vestuario lo más importante de The Get Down es la música. Esas son las canciones que crearon un arte global y multimillonario, y que hasta ahora no había sido revisada su historia. Algunos críticos de cine hablaron mal de la serie, no tantos, pero como alguien que se vivió esta cultura de habilidad artística competitiva como filosofía de vida recomiendo The Get Down de Netflix. Véanla, así verán que hip-hop no es violencia sino habilidad cultural. Me cago en MTV y en el bling-bling shit.

Antes de la batalla final el chamaquito boricua del afro dice un discurso frente al todavía candidato a la alcaldía de Nueva York Ed Koch en el cual menciona a los primeros graffiteros y sus mensajes de una forma parapelos. Inspirado en ese discurso quiero terminar este post mandándole saludos a los grupos de mi época y al arte que más amo que es el breakin’, ya que todo (o el poco) hip-hop actual de Borinquen nace de La Fiebre de B-Boy del ’97 (pero eso será tema para otro post).

Si, le quiero enviar saludos al Boogie Down Family, a los Floor Rockers, a Ground Zero Crew, al Hype Squad, Max Ground Force, Stylistic Tribe, Vanguardia Subterránea, No Mel Syndicate, BNA, FX Crew, Time Machine Squad, Freestyle Association, 00725 All Stars, Killafornia, Style Elements y a Rock Steady Crew.

HIP-HOP… AND YOU DON’T STOP!!!


¡¡VAMO’ A PRACTICAR!!