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martes, 20 de agosto de 2024

Breakin' en las Olimpiadas: ¿Ready o Charro?



Cuando practicaba con Sammy en el piso de goma de la Cancha Bajo Techo de Caguas a veces me decía: “Diablo Bleid, ¿tú te imaginas breakin’ en las Olimpiadas?” 

“Fast-Forward” al 2024 y ya sabemos como serían. 

Las Olimpiadas 2024 en Paris, Francia incluyó la competencia de “Breaking” por primera vez en la historia, y todo el mundo (en especial los que no bailan ni son hip-hop) tuvieron algo que decir al respecto. He estado absorviendo todas las noticias y comentarios igual que veía los VHS de Rock Steady Crew, en silencio para después sacar un paso nuevo con la pausa de “air baby”. 

Mi contestación a Sammy siempre era: “Si pero recuerda que esto no es un deporte, esto es un baile. Un baile competitivo.” Las hicieron individuales en vez de hacerlas grupales. La esencia del b-boy (break boy) es la unión. He competido de ambas formas, individual la hace porque toda la atención está en ti, pero la verdadera energía está en las grupales. Hubiese quedado mejor si en vez de dividirlas entre hombres y mujeres las hubiesen hecho grupales como las Battle of the Year o Freestyle Session. Eso quedó charro. 


Al hacerlas individuales pasó lo que pasó con B-girl Raygun de Australia que fue la peor del evento, pero como el internet es un homenaje a la mediocridad solo se han enfocado en ella. No hablaron de Victor el de USA que para mi fue el mejor, ni de la b-girl que ganó Oro de Japón, ni del chino de Canada que ganó Oro también en las de b-boy.

He tenido conversaciones con b-boys puertorriqueños y la opinión está dividida entre: “Que bueno que por fin nos reconocen como atletas” y los otros que piensan: “¡QUÉ SE JODAN LAS OLIMPIADAS!” Esa es la ambigüedad. Hacer de un arte callejero un evento serio global.

Para mi el breakin’ siempre va a ser un corillo de personas que aman la música y el ritmo y se reúnen para llevar las capacidades del cuerpo humano al máximo gracias al poder del hip-hop. Al mismo tiempo aprendí que a la gente que no le gusta el breakin’ les aburre rápido y siempre van a sentir envidia de los que hacen “windmills” y se paran de manos. 

Muchos criticaron que no pusieron jueces de Nueva York. Estoy de acuerdo, los jueces tenían que ser los boricuas originales de Nueva York (Crazy Legs, Ken Swift, Mr. Wiggles, etc), solo pusieron un juez de USA (Bboy Moy, latino de Texas, RESPECT), el resto eran unos franceses que la comunidad internacional del breakin’ no conoce. Los jueces quedaron charro. La música quedó ready porque solo pusieron clásicos. Todas las canciones que usaron en las competencias son las que usamos para practicar y batallar. Cada vez que ponían una canción me transportaba a algún cypher en que la haya bailado o recordaba a algunos de mis panas diciendo que era su canción favorita.

Yo lo escribo breakin’ en vez de breaking porque así lo vi en las películas de Breakin’ (1984) y Breakin’ 2: Electric Boogaloo (1984) que me influenciaron de niño, si le dices “breakdance” cágate en tu madre. Este baile tiene dos estilos fundamentales: el flavor y los power moves. Yo bailo estilo flavor, mucho footowork, me tripeo la música arriba, muchas pausas y originalidad. El otro estilo de breakin’ son los power moves (windmills, headspins, flares, 1990’s, etc) y es lo que más llama la atención del baile, y lo que la mayoría esperaba solo ver en las Olimpiadas. Los mejores b-boys son una combinación de flavor powermove, como Remind y Crumbs. 


B-girl Raygun la de Australia baila flavor, un flavor bien feo pero es su estilo. Así bailan en Australia, son bien payasos y no se toman en serio. Ella hizo mucho lo que nosotros le decíamos “pasos de relleno”, que son movimientos sencillos que todos pueden hacer en lo que te acomodas para hacer el verdadero breakin’. La vi fuera de ritmo con la música, pero me gustó su actitud. Ella no baila tan mal como todos dicen, lo que pasa es que no está a nivel Olímipico. Me explico.

*Vlade entra al círculo del entendimiento con los tambores de ‘Apache’ de Incredible Bongo Band de fondo

Imaginate esto, si un día tú estás jangueando y de la nada ponen música pompiá y se forma un círculo de breakin’ y B-girl Raygun de Australia vestida con ropa normal hace los pasos que se tiró en las Olimpiadas va a ser la mejor parte del jangueo esa noche y te va a tripear con cojones. Lo que pasa es que en Olimpiadas todo el mundo espera ver solo “power moves” y cosas asombrosas. B-girl Raygun está al nivel de los partys de “underground” en Bonneville y Valle Tolima, no está nivel Olimpiadas.

Tuve que ver las retas anteriores de ella para saber como carajo llegó a las Olimpiadas y vi siempre ganar a la otra en vez de ella. En Australia ven el breakin’ diferente a nosotros será, no sé. Pero ganó legítima, no hubo truco con el esposo ni la asociación de baile de Australia. Vi videos del esposo y baila igual de charro que ella, pero se nota que son felices que es lo importante.

Hacer lo opuesto de lo que esperan de ti es la verdadera actitud del b-boy. Ella tiene esa actitud, por eso no le puedo tirar la mala. Sencillamente compitió y perdió. Mejor enfocarse en lo mejor del breakin’.

Dijeron que no va a haber breakin’ en las Olimpiadas 2028 de Los Angeles pero no es por culpa de ella, esa decisión fue tomada en octubre 2023. Van a poner badminton la mierda esa en su lugar. Después de Nueva York el lugar más importante del breakin’ es Los Angeles, deberían llevarlo de nuevo y arreglar lo que jodieron en Europa. El tercer lugar más importante en la historia del breakin’ es Puerto Rico, pero eso es tema para otro post.

Ver breakin’ en las Olimpiadas me hizo pensar en todos mis panas que merecieron la oportunidad de estar ahí metiéndole en la madre. Me acordaba cuando Mario el de Gurabo (QEPD) sacó los “air flares” en la marquesina de mi casa y yo pensaba que era lo más cabrón del Mundo poder hacer ese paso. Phantom (Link-One) me dijo por DM que Yamil Gravity el de Gautier hubiese estado cómodo en las Olimpiadas. “Bien cabrón” le contesté.

Siempre estaré dividido en si el breakin’ debe estar en las Olimpiadas, en parte me alegro y las vi enteras como veo otras competencias de mi arte favorito (B-BOY 4 LIFE), pero mi parte hip-hop me dice que algo callejero no debe ser regulado por gente que nunca ha bailado.

Mi opinión sobre si el breakin’ en las Olimpiadas quedó ready o charro es que si tú no bailas o nunca has bailado en tu puta vida te calles la fokin boca pal carajo y te pongas a practicar.

PAZ





viernes, 2 de febrero de 2024

Puff Daddy pagó un millón para matar a Tupac Shakur



Puff Daddy mató el hip-hop. Literalmente.

 

27 años más tarde…

 

La policía arrestó al supuesto asesino de Tupac Shakur casi treinta años después del crimen y lo primero que dijo fue: “Puffy me pagó.” En la historia más famosa y más larga del hip-hop, el asesinato sin resolver de Tupac Shakur solo es superado por la muerte de The Notorious B.I.G. o cuando Method Man sacó el cd de “Sueños de Destrucción” de Memo y Vale en YO! MTV Raps y dijo: “These damn puertoricans biting my shit!”

 

La policía de Las Vegas arrestó al ganguero Duane “Keefe D” Davis por la muerte de 2Pac ocurrida en 1996 hace apenas unas semanas. Keefe D tiene nombre de rapero pero no es rapero, es un ganguero (y bruto como merenguero) de la ganga de los Crips (los azules) que siempre estuvieron en guerra con los Bloods (los rojos). Es como si los viejos penepés y los viejos populares se mataran entre ellos (ojalá). Tan era así la guerra de las gangas que cuando venían los raperos de Nueva York (Bad Boy Records) a la Costa Oeste siempre le pedían seguridad a los Crips porque eran los enemigos de los Bloods, y ellos le daban seguridad a los raperos del Oeste, en especial a los de Death Row Records.

 

Keefe D alega que Puff Daddy le pagó $1,000,000 para matar a 2Pac en 1996. Desde esa noticia Puffy ha estado donando miles largos a universidades negras, como comprando toda la gente que pueda antes que lo acusen formalmente. Hace poco en un concierto el rapero más troll 50 Cent le djo al público: “Ahora Puff Daddy va a tener que pagar un millón pero en abogados”, y es verdad. Varios agentes de la policía de Las Vegas en entrevistas por separado dijeron que la meta de la policía es incriminar al antiguo bailarín trinco de Heavy D and The Boyz, al dientú flaco del flat-top.


Vale la pena recordar que todo el caso se resolvió gracias a las entrevistas de Instagram de DJ Vlad el de Ucrania vía Brooklyn. DJ Vlad es una personalidad del hip-hop que nadie ha escuchado su música pero si hemos visto sus reveladoras entrevistas. Yo le di Follow porque es tocayo y me recordó que a todos los Vladimir que viven en América les gusta el rap. ¿Por qué? No sé.

 

La cosa es que en las entrevistas de DJ Vlad salen todos esos raperos quedaos de antes diciendo cosas que nadie sabía. Todo el caso contra Keefe D son sus propias declaraciones a DJ Vlad desde 2018 que empezó a guillarse de bocón. Todo fue ego. Keefe D veía como exaltaban a 2Pac como el rapero más importante de la historia y él seguía en anonimato siendo su asesino.

 

El ego los hizo chotearse así mismos.

 

Tipos brutos se chotearon así mismos porque no soportaban ver graffitis honorando a la persona que ellos mataron. Lo que me hace pensar que todo lo que creía sobre la muerte de 2Pac era falso. Todos estos años pensé que Puff Daddy no tenía nada que ver, pero siempre hay dos cosas que siempre salen: el Sol y la verdad.


2Pac y The Notorious B.I.G. eran mejores amigos. Tupac le enseñó par de trucos de tarima a Biggie. Cuando Tupac filmaba la mejor película de baloncesto en la historia ‘Above The Rim’ en Nueva York allí estaba el Gordo jangueando con él. Todo cambió luego del tiroteo de noviembre 1994 en un estudio de grabación.

 

Esa noche Puff Daddy y Biggie Smalls estaban grabando en un piso, y llegó 2Pac a grabar un featuring con otra gente, y en el lobby del edificio lo tirotearon y le pegaron par de tiros. De aquí sale la leyenda que 2Pac se disparó así mismo sacando una pistola que tenía y se disparó un testículo. Que por esto es la escena de 8 Mile cuando Cheddar Bob se dispara así mismo. Es la foto famosa de Tupac vendado en una camilla siendo ingresado en una ambulancia mientras saca el deo malo al mundo entero. Esa noche empezó la guerra del East Coast vs West Coast.

 

Estando en el hospital Tupac escuchó ‘Who Shot Ya’ de Biggie y pensó que era una tiraera para él, cuando en realidad la habían grabado meses antes del tiroteo. Pero Tupac siempre dijo que fue Puffy quien lo seteó. Y ahora parece que es verdad.


Luego de esa noche Tupac fue preso por rascarle un gajo a una mujer en una discoteca (otro truco contra el hijo de Black Panthers) y ahí Suge Knight el dueño de Death Row Records le pagó la fianza y se lo llevó a su equipo. Ahí 2Pac graba la mejor tiraera en la historia de la música ‘Hit ‘Em Up’ que la prímera línea dice que le clavó la esposa al gordo, Faith Evans. Hay una foto famosa de Tupac y Faith Evans con cara de que se metieron hasta el deo y se sacaron la leche mutuamente que le da credibilidad a la tiraera.

 

Tiene que ser cierto todo.

 

Desde hace años se sabe que Suge Knight está involucrado en el asesinato de The Notorious B.I.G. seis meses después de la muerte de Tupac. El ex dueño de Death Row Records le pagó a un policía corrupto de Los Angeles asociado con los Crips para que le dispararan al carro en el que estaba montado el Gordo esa noche. Recuerdo ver la noticia en MTV por Kurt Loder y no poder cerrar la boca al pensar que hace apenas unos meses habían matado a Tupac.

 

Mi primera impresión es que ambas muertes estaban relacionadas. Luego MTV y VH1 me convencieron que Puff Daddy no tenía nada que ver. Ahora el internet me dice la verdad. Puffy movió las fichas para llevarse enredao al líder de los raperos que lo tenía de cherry y poner a su púpilo obeso como el Rey del Rap. 

 

Puff Daddy es el rapero más odiado por los que tomamos serio la cultura hip-hop. Representa todo lo malo en la cultura en una sola persona que nunca cierra la boca. Ahora en 2024 circulan los rumores que pasó de ser bailarín a fundador de Bad Boy Records porque fue protegé de Clive Davis, el judío bisexual dueño de Capital Records, y tuvo relaciones gays con el viejo cabrón ese. También se comenta del fin de semana que Justin Biever pasó en la mansión de Puffy, que dicen que cosas bien raras pasaron allí. Sin mencionar que par de sus ex-esposas han muerto en accidentes bien misteriosos.

 

2Pac es el rapero más famoso en la historia del hip-hop. Fue nuestro líder. Aunque no fuera tu rapero favorito tenías que escucharlo y ver sus películas. Vi ‘Poetic Justice’ con mi mamá y nunca voy a olvidar eso. Sus entrevistas eran pura sabiduría. Se nota que su mamá Afeni Shakur lo crió bien leyendo libros de resistencia. ‘Dear Mama’ por siempre en mi corazón. Se supone que fuera el primer rapero en ganar un Oscar por actuación, no Fresh Prince. Tupac Shakur nunca llegó a su peak.

 

‘God Bless the Dead’ Lo que más le molesta a los raperos que vívimos esta época es que perdimos a dos grandes MC’s tan solo por envidia y ego. Tupac tenía solo 25 años al morir, Biggie tenía 24. Los que debieron morir fueron Suge Knight y Puff Daddy.

 

Déjame decirlo más duro para la gente atrás que no escuchó.

 

LOS QUE DEBIERON MORIR FUERON SUGE KNIGHT Y PUFF DADDY. ¡CABRONES!

 

Justica para Tupac. Justicia para el Gordo. Justicia para el hip-hop. En 2024 vamos a ver a Puff Daddy preso como ya lo está Suge Knight.

 

Que En Paz Descanse 2Pac (1971-1996)

 

PAZ




martes, 8 de agosto de 2023

Reseña ‘Malavar Civet’ de Tek-One y Yallzee




“¡Acaba de salir! ¡El Unoooooo!”

 

Como graffiti que aparece de la noche a la mañana salió el evento más esperado por el hip-hop puertorriqueño desde que Wu-Tang Clan nos dejó arrollaos en el Anfi en 1997: un disco de Tek-One junto al productor Yallzee, de la Vanguardia Subterránea.

 

Un buen disco de rap se hace con dos personas: el productor y el MC. Al estilo Eric B. & Rakim llegaron estos dos caballos tirando furia ritmica para demostrarle a los farsantes de la cultura que todos son hijos del hip-hop y el rap hispanohablante.

 

Nos vamos canción por canción estilo uno a uno Michael Jordan vs Toñito Colón en Barcelona ’92 para que entiendan porque este disco está tan cabrón. Hace años un disco de rap no me pompeaba tanto. Chekeate esta demencia.

 

1.                 Intro – El intro es para que se luzca Yallzee con instrumentales de salsa entre escracheos de cantantes de la Fania All-Star. Como para demostrar de donde nos viene el ritmo a los puertorriqueños. “El hombre que respira bajo el agua” dice Héctor Lavoe en este intro de El Uno. Recuerden que todo esto nació en Puerto Rico.

 

2.                 Pal’ Corral – Empieza lenta y fuerte. Sale un flow nuevo de Tek que al llegar al coro sabes que significa que todos roncan de ser los GOAT (greatest of all time) del rap pero que llegó el que mete las cabras (goats) al corral. La línea de “la bestia humilde como DJ Davey” me hizo recordar los partys de “underground” de la Cancha Bajo Techo y el respeto que hay que tenerle a los maestros de música callejeros, o sea los DJ’s.

 

3.                 Embriscao – Aquí sale el Tek con el flow universal que nunca se acaba la rima con una pista de “boom-bap” bien pesá. Un ritmo encojonao. Rimas de alguien que ha vivido y lo demuestra en su rimar. El título trata sobre cuando jugabas briscas en 8º grado y te embriscabas sabiendo que lo próximo que tires va a matar. Pues así es esta canción, todo lo que tira es fuego. Rimar para demostrar quien es el mejor rimador rimando. La segunda canción más rapera del disco.

 

4.                 Cargo A Tu Conciencia – Las mejores canciones de rap en la historia son tiraeras políticas. Pregúntale a Chuck D y a Flavar Flav. Esta canción es una tiraera bien cabrona para Ricky Rosselló, el gobernador que botamos pal carajo en el verano del 2019. La línea de “la patria la hace la gente, los que se maman el tapón/ De Caguas a San Juan, de Carolina a Bayamón” la escuché justo en el tapón de Caguas a San Juan y fue como ¡PUÑETA ESCUCHEN ESTO! viendo a los demás infelices en sus carros. Es un disco de rap perfecto. Te lo digo yo que escucho rap todos los días de mi puta vida desde 1989.

 

5.                 Malavar Civet – Esta es la canción que ya había salido como sencillo antes. El título no sé de que es, pero busqué y dice que “civet” es como un sancocho (estofado para los que no hablan puertorriqueño) pero solo de ingredientes finos. Que me hace sentido por la influencia cócola que tenemos todos los raperos en Puerto Rico. Fue la canción en la que Tek reapareció luego que masacró al tontín de Residente y nunca le contestará. Fue para demostrar que está en forma rimando y que la musa nunca se le va a ir. Una canción fuerte que demuestra la habilidad verbal de El Tek-Uno como si fuera El Invader #1 mirando a las cámaras señalando amenazantemente que sabes que pones atención.

 

6.                 Vuelve Candy B – Esta. Esta es la canción más rapera de to’ el disco. Nadie tira metáforas deportivas mejor que Tek-One. El sampleo del comentarista narrando la carrera de Vuelve Candy B te hace pensar en tu tío que le tiene más amor a la agencia hípica que a tu tía. Todavía estoy tratando de descifrar todas las rimas y metáforas que hay en la canción. Cuando dice “Me tienen en la mira cuando me trepo en tarima/ Me quieren copiar los pasos como si fuera Farina/ REST IN PEACE/” sentí que los Dioses del Hip-Hop Puertorriqueño tocaron mi hombro como diciendo “todo va a estar bien con nuestra cultura”, reconfortando mi sed de rimas y ritmos. El coro te recuerda que esto es música de hombres, no de chamaquitos ignorantes. Madurez, fortaleza mental y orgullo patrio. Esto es rap puertorriqueño de verdad. No me canso de decirlo. Mi favorita del disco. 

 

7.                 1970-2000 Rmx – Si viviste la escena de hip-hop de Puerto Rico de a principios de los 2000’s esta canción te toca el corazón. Me transporto al concierto de SieteNueve en agosto 2004 en El Teatro en Santurce. Tek cantó “La Canción de la Vieja Escuela” junto al Cimarrón, luego se quedó Tek solo y soltó esta canción que nadie había escuchado hasta ese momento. Es dedicada a su hermana mayor que encontró sin vida en su casa. Todos los que estuvimos allí vimos a Tek dejar el corazón en la tarima y poder conectar en emociones con todo el público. Pudiese escribir un post solo de esta canción. Es el mejor homenaje que un hermano le puede hacer a su hermana que la extraña. Es un mixeo de la original, Yallzee le cambió la pista y la mejoró. La hicieron infinita. Estará cabrona por siempre. Imposible escucharla sin que se te agurre el pecho. Un verdadero MC rima de cualquier cosa y te hace sentir la emoción de la canción. 

 

8.                 Take A Break – Más que necesaria llega esta canción. Habla sobre el stress de la vida moderna, sobre como nos quieren bien divididos en el celular metíos, y nos llenan de mierda para dejarnos vacíos. Se nota la influencia de producción de A Tribe Called Quest y De La Soul con la pista media jazzy y bien fokin fina. Nos dice que tenemos que cogernos un break, salir a la calle y respirar. En otras palabras suelta el jodío celular y vive. En un momento sale el sonido de cuando llega un texto a tu celular, cuando lo vas a chequear ahí mismo Tek te dice: “Ponle atención a la canción, cabrón” para que te des cuenta de lo programados que andamos por la vida. Ahí volvió a sonar y lo volví a chekear. Este disco te mueve, literalmente. Pensamientos profundos en rima con música bien fina de fondo. Un rap perfecto.

 

9.                 Outro Memories – En la mejor tradición rapera terminaron el disco mandándole saludos a los raperos hispanos muertos. Se nota cuando le ofrece un ramo de olivo en son de paz a los raperos del reggaetón, en especial a Mexicano. Menciona a Brewley MC, a Maestro, a Canserbero. Que En Paz Descanse DJ Loccator de Mad Steelo. Le manda saludos a todos los raperos de otros países que han fallecido. Luego pasa a su vida personal y les manda saludos a todas las personas que extraña. Te hace pensar en las personas que extrañas. Que En Paz Descanse Pedrito mi amigo, MC Arquetipo del Freestyle Association. Nunca te olvidaremos, el corillo te extraña Perris. Tenemos tus canciones para recordarte. Por siempre en mi corazón, mi hermanito.

 

‘Malavar Civet’ era el disco que estabamos esperando los renegados del funk. Un disco de rap sincero, sin pretenciones. Dos tipos que aman la música y lo demuestran en su arte. Se lo recomiendo a todos los que aman el hip-hop. Lo pueden escuchar en Spotify o en cualquier app de streaming de música. 

 

Espero le hagan un party bien demente para escucharlo en vivo, y que se trepe toda la Vanguardia Subterránea junto a los demás corillos, y en el piso se forme un círculo de breakin’ bien demente. Que se sienta la energía de nuestra cultura callejera puertorriqueña. Que se entere el mundo entero que esa pendejá nació aquí, puñeta. Este disco me hace sentir orgulloso de ser un bboy puertorriqueño. Viva el Rap de Puerto Rico.

 

‘Malavar Civet’ de Tek-One y Yallzee: Mejor Disco de Rap del 2023

 

PAZ

 

 

 


jueves, 8 de septiembre de 2022

Porque esto es cosa nuestra, de barrio




Dedicado a Parque del Río, Parque Las Haciendas, Valle Tolima e Idamaris Gardens.

 

Y a los rockeros de Parque del Monte también, que carajo.

 

 

 

El hip-hop nació como la cultura de las clases marginadas de la sociedad. El arte de los que no se les permitía tener arte. La voz de los sin voz. Nació en el Bronx creación de morenos y boricuas usando los “breakbeats” de los discos de funk que ponía un jamaiquino que se creía Hércules. 

 

Luego el hip-hop viajó al Caribe de la mano de Alex Disco Kid (que la PAZ sea con él). La persona que trajo la cultura hip-hop a Puerto Rico fue Alex Disco Kid en 1979 cuando salía bailando locking en la televisión local y la gente ni entendía que diablos era ese baile nuevo que hacía el nuyorican ese.

 

Ya en 1984 después de las películas Beat Street y Breakin’ la cultura hip-hop estaba establecida en Puerto Rico. En 1985 aparecen los primeros cassettes de rap underground y Rock Steady Crew viajó a Carolina y a Caguas para retar con los b-boys locales. Tengo el video que Crazy Legs le dice mordío a Ori el de Gautier cuando hizo los windmills en su cara, que Crazy Legs es un pendejo porque aunque él se inventó los windmills a Ori le salían mejor, so ¿de qué estamos hablando?

 


El graffiti llegó a Puerto Rico a mediados de los 80’s cuando BLEN 167 se mudó del Bronx a San Lorenzo mientras SKE en Carolina practicaba letras 3D en su libreta. Era la época dorada del rap en español. Cuando decían que era solo una moda pasajera y que se iba a ir. La gran explosión rapera de 1989. A la misma vez que escuchábamos rap de Nueva York escuchábamos reggae dance hall de Jamaica. Luego en 1990 llegaron los panameños cantando reggae en español. Los puertorriqueños le añadieron ese ritmo a su rap y de ahí sale el “underground” .

 

Todo esto era música de chamaquitos, nada de adultos. Los adultos estaban muy ocupados bailando salsa y merengue, trabajando en empleos que les daba para comprar casas y teniendo hijos fuera del matrimonio. Nosotros sabíamos que era algo de nosotros porque lo escuchábamos a escondidas de los adultos por las malas palabras. La primera vez que escuché “Viernes 13 parte II” de Vico C fue en el parking del centro comunal del residencial Turabo Heights en un quinceañero de una de las ahijadas de mi papá. Un reguero de niños con toda su concentración alrededor de un radio escuchando en un cassette las imágenes fílmicas de como Jason seguía matando gente en rima. Nadie bebía, nadie fumaba, nadie usaba drogas. La música lo era todo. Nuestra música.

 

Todo eso cambió.

 

En 1997 el rap se divorció del reggae. Ya en el 2000 le decían reggaetón al “underground”, los raperos dejaron de escuchar reggae, los sandungueros dejaron de escuchar rap. Movieron la música de Puerto Rico a Miami y se jodió to’. Sacaron a los arquitectos DJ Playero, DJ Negro y DJ Eric y sus respectivos corillos del panorama igual que mataron las orquestas de salsa a favor del solista. Los raperos dejaron de ser rudos para ser bonitillos. 

 

Nuestra música que empezó como música de barrios y caseríos para contar lo que pasa en los barrios y caseríos ahora la convirtieron en baladas con dembow a la fuerza. Ya ni le dicen reggaetón al reggaetón, los reggaetoneros puertorriqueños estaban muy empepaos y se dejaron robar el nombre de su arte para que los ejecutivos de Miami Sound Machine le llamaran “género urbano” (sendo disparate) y poder darle Grammys Latinos a Shakira y a Carlos Vives por hacer reggaetón.

 


Ahora todo es imagen, nada de sonido. Le quitaron el “spotlight” a los raperos que tenían razón y rima con algo que decir a favor del reggaetonero dale mami mueve ese culo porque el último puede pegar en las discotecas de Panamá. Lo peor es cuando gente de afuera de nuestra cultura quieren ser los más que saben.

 

Molusco y Alí Warrington (alias Budín el hijo de Bizcocho) no saben un carajo de rap porque sus mamás no los dejaban ir a los partys de “underground”. Molusco es un rockero sudao apestoso que ahora se quiere hacer el más rapero tan solo porque es de Carolina y cuando opina se nota que usaba camisas hawaianas en 1999 y que se hizo “rapero” ayer. Alí es un cocolo pero como es negro se cree que puede opinar de rap. Bah cabrón, vete a escuchar a Gilbertito y deja de hablar de lo que no sabes. 

 

Molusco y Alí no pueden opinar de la tiraera entre Residente y Cosculluela (la mierda de tiraera esa) porque ellos no fueron a las Batallas de los Gallos, ni a los Yo Momma de Rumba, ni a las retas de Café Seda, ni vivieron la mejor tiraera en la historia: The Noise vs La Industria.

 

Es como Residente que vive molesto con 2Pac porque sabe que es alguien de su época y que por mamabicho comemierda se lo perdió, y ahora le tira a 2Pac en sus canciones. Tirándole a un muerto. En los 90’s Cosculluela y Residente eran surfers roqueritos en español de urbanización cerrada, ahora quieren ser lo más raperos calle motherfucker. Hmmmmm…

 

DON’T BELIEVE THE HYPE

 

Esta cultura nació en nuestras calles pero ahora la quieren controlar desde una oficina de periqueros sin ritmo en Miami. Quieren que la generación del “keep it real” se la de a machos maquillaos en falda que no se les entiende un carajo de lo que dicen en tarima. Todo impuesto desde arriba. Todo artificial, nada orgánico.

 

DMC el de Run-DMC (que hace poco descubrió que era adoptado y dominicano) dijo que el estado del hip-hop (y cuando yo hablo de hip-hop incluyo al reggaetón ya que eso sale de ahí, decirle “género urbano” al reggaetón es un disparate, pero eso es tema para un libro) ahora mismo es como estaba la música disco en los 70’s. Todo artificial, todo bien feka bien “fake”, nada real. De ese mundo artificial nace el hip-hop, para contrarrestar lo falso y mejorar como personas y levantar nuestras comunidades que el Gobierno por diseño quiere joder. El rap era nuestra esperanza, por eso lo jodieron.

 


De niño veía los videos de Rubén DJ, Brewley MC, Public Enemy, Eric B & Rakim, y Big Daddy Kane y pensaba que eso era ser un hombre. Eran adultos jóvenes, fuertes, con estilo al vestir y al caminar, no eran malos pero mucho menos pendejos. No eran calle pero eran de la calle. Se daban a respetar con su actitud. Bailaban cabrón. El baile te da respeto sin tener que mover kilos. Esa era la mentalidad de antes. Retarnos en arte callejero. Baile, graffiti, dj y mc. Nuestra base y fundamento.

 

Para los chamaquitos es difícil entender que existe una generación que aprendió su moral y sus valores de los raperos que usaban medallones, “flat-top” y gabán. Esto fue antes del “gangsta rap” y del reggae. Pero seguimos aquí opinando y viendo la vida como nos enseñó nuestra cultura. La real, no la artificial feka “fake”. Seguimos desconfiando del cabrón Gobierno como nos enseñó el rap, dándole la mano al que nos respeta aunque existan diferencias ideológicas. Siempre analizando todo con la malicia callejera street style que solo se puede adquirir en esos años de formación si tenías la oreja bien puesta pa’ escuchar.

 

Siempre recordando que por más millones que hagan ahora, por más brillito y escarcha que pongan en sus videos, por más streams que tengan en Spotify, por más portadas de revistas y por más giras mundiales que tengan al año, esto por siempre será cosa nuestra, de barrio.

 

jueves, 8 de septiembre de 2016

The Get Down



No acostumbro ver series de televisión desde Alf, Friendo y Comiendo con Cosme y Bizcocho y Los Kakucómicos, pero cuando escuché que venía una serie sobre el nacimiento del hip-hop por los morenos y los boricuas del Bronx en los 70’s me puse las Adidas cabezonas tres líneas con los gabetes desamarraos y me dije: “¡Tengo que ver esa mierda!”

La serie se llama The Get Down y solo se ve por Netflix, el problema es que no tengo Netflix. Me dijeron que podía ver Netflix por las consolas de video-juegos pero todavía no entiendo como meterle internet al Nintendo 64. Al final no tuve más remedio que acostarme con Sonia La Pata la bichota de Bairoa por $300 dólares y poder comprarme un PlayStation 3 usado en El Ángel Casa de Empeño para poder ver la serie que tanto llamaba mi maldita atención.

Me fijé que la producía el director de Romeo & Juliet y Moulin Rouge, y que los consultores de la historia eran el rapero de raperos Nas, el DJ de la vieja escuela Grandmaster Flash (quien también es un personaje en la serie) y el escritor Nelson George. Ya estaba excitado sin tocarme. En los cortos ponían los tambores de Apache y gente bailando en círculos bien pompeaos con la ropa de antes. Me vine encima, sin tocarme.

El ritmo me transporta al pasado perfecto y recuerdo la primera vez que vi gente bailando algo que no fuera salsa ni merengue ni bolero. Vi electro boogie en las aceras neoyorkinas de 1985 en un viaje que hice con mi abuela a visitar los primos del norte. Vi gente bailando como Kid-N-Play en los cumpleaños de las aijadas de mi papá que vivían en el residencial Turabo Heights para la época de Brewley MC, Kid Power Posee y los bobos Cross-Colors. Pero el primer círculo de breakin’ de verdad que vi fue entre humo de pangola, camisas Tommy Hillfiger y la pista de Mona Lisa en un party de underground en Valle Tolima. Mi primer “get down”.

Sigo pegao en el breakbeat pensando en baile. Pienso que el hip-hop llegó a Puerto Rico gracias a dos cosas: 1) los nuyoricans que trajeron ese arte línea directa JFK-Aeropuerto Luis Muñoz Marín y 2) a las películas. En especial tres películas.

Sin contar Flashdance (1983) que fue donde enseñaron breakin’ por primera vez, todo el baile urbano y cultura hip-hop global nace de las retas de Style Wars y Wild Style (ambas de 1983) y de la mejor de todas, la Biblia del hip-hop Antiguo Testamento: Beat Street (1984). Algo importante es que en todas estas películas los protagonistas eran puertorriqueños, y no blanquitos haciendo de puertorriqueños como en West Side Story sino boricuas de verdad. No voy a contar las películas de Breakin’ y Breakin’ 2: Electric Boogaloo (ambas de 1984) porque esas películas de California eran charras con cojones y aunque el protagonista también era boricua después salió del clóset y se metió a bailarín de Madonna en el video de Vogue y de verdad que se joda ese cabrón.

The Get Down empieza con un concierto en 1996 de un rapero rimando sobre como era el New York de su infancia. Retrocedemos en el tiempo y llegamos a 1977, la época más mala de la Gran Manzana. Con la serie aprendí que Nueva York tuvo una junta de control fiscal de 1975 a 1986 y fue cuando más pobres y más jodíos estuvieron. Me hizo pensar en la PROMESA que le espera a mi Puertorro.

Los títulos de los episodios (seis en total, de más de una hora cada uno) los ponen graffiteados en los trenes. Los protagonistas son unos chamaquitos graffiteros que admiran a otro graffitero llamado Shaolin Fantastic que tiene unos Puma rojos porque se clava a una gorda vieja bichota que lo tiene alante. Uno de ellos es mitad negro mitad puertorriqueño (doble amenaza) y es el verdadero protagonista de la serie. No había visto tanto boricua y tanta bandera puertorriqueña en televisión desde Carlito’s Way (aunque Crazy Legs dijo que en The Get Down no pusieron tanto personaje latino y él estuvo allí, viste).

Resaltan las tomas rápidas y close ups eternos igual que Moulin Rouge. En momentos parece una película de kung-fu con Bruce Lee, en otros parece la competencia de baile de John Travolta en Saturday Night Fever. La marihuana y la cocaína siempre están presente en pantalla, pero las mejores escenas son las de los DJ’s Grandmaster Flash y Kool Herc, y el respeto que se le tenía a la música antes. Cuando Shaolin Fantastic baila en el primer círculo del primer episodio que se tira un fli-flá, cae en pose desafiante y Grandmaster Flash le enseña el disco que va a poner es como el viejo ciego de la serie Kung Fu dándole apoyo al Pequeño Saltamontes (ellos se dicen así en The Get Down también).

Las actuaciones quedaron como cuando te tiras desde el rockeo arriba de espaldas al piso y te levantas con una sola mano en pausa (one handed freeze) agarrándote la rodilla doblá mientras el círculo grita y aplaude, pues así. Jimmy Smits hace de un puertorriqueño político del Bronx llamado Papa Fuerte que habla más español que ingles el muy pendejo, pero es el mejor que actúa. Giancarlo Esposito es un actor italiano que le queda bien el papel del boricua hijoeputa reformado y transformado en fanático evangélico. Las muchachas que salen en The Get Down todas son boricuas punani y se visten cuerito como la nena de Taboo 2.

Siempre están sudaos y usan las frases de esos años que se han convertido en la filosofía de la cultura como parte de su diálogo, la más importante de todas “make something out of nothing” (hacer algo de la nada) que puede explicar como de la pobreza urbana y desesperación reprimida nacen formas de expresión revolucionarias, ya que lo único innato en el ser humano es la necesidad de crear, ya sea con sprays escribiendo nuestros nombres en las paredes, guayando discos hasta que las agujas lloren, declamando rimas en ritmo en vez de cantar en el micrófono o dando vueltas sobre tu cabeza en el piso mientras bailas.

Nunca había visto que pusieran las canciones pilares del hip-hop en una serie o película, si acaso ponían una y ya, en The Get Down las ponen todas (las de practicar). La cultura hip-hop es un homenaje constante a estas cuatro canciones: It's Just Begun de The Jimmy Castor Bunch (1972), The Mexican de Babe Ruth (1972), Give It Up, Turn It a Loose de James Brown (1970) y, la canción madre del hip-hop, Apache de Incredible Bongo Band (1972). De ahí nace el breakbeat, el ritmo del rap es solo funk extendido.

Me gustó tanto la serie que hasta compré el soundtrack por iTunes pagando legal como adulto porque además del vestuario lo más importante de The Get Down es la música. Esas son las canciones que crearon un arte global y multimillonario, y que hasta ahora no había sido revisada su historia. Algunos críticos de cine hablaron mal de la serie, no tantos, pero como alguien que se vivió esta cultura de habilidad artística competitiva como filosofía de vida recomiendo The Get Down de Netflix. Véanla, así verán que hip-hop no es violencia sino habilidad cultural. Me cago en MTV y en el bling-bling shit.

Antes de la batalla final el chamaquito boricua del afro dice un discurso frente al todavía candidato a la alcaldía de Nueva York Ed Koch en el cual menciona a los primeros graffiteros y sus mensajes de una forma parapelos. Inspirado en ese discurso quiero terminar este post mandándole saludos a los grupos de mi época y al arte que más amo que es el breakin’, ya que todo (o el poco) hip-hop actual de Borinquen nace de La Fiebre de B-Boy del ’97 (pero eso será tema para otro post).

Si, le quiero enviar saludos al Boogie Down Family, a los Floor Rockers, a Ground Zero Crew, al Hype Squad, Max Ground Force, Stylistic Tribe, Vanguardia Subterránea, No Mel Syndicate, BNA, FX Crew, Time Machine Squad, Freestyle Association, 00725 All Stars, Killafornia, Style Elements y a Rock Steady Crew.

HIP-HOP… AND YOU DON’T STOP!!!


¡¡VAMO’ A PRACTICAR!!