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martes, 20 de agosto de 2024

Breakin' en las Olimpiadas: ¿Ready o Charro?



Cuando practicaba con Sammy en el piso de goma de la Cancha Bajo Techo de Caguas a veces me decía: “Diablo Bleid, ¿tú te imaginas breakin’ en las Olimpiadas?” 

“Fast-Forward” al 2024 y ya sabemos como serían. 

Las Olimpiadas 2024 en Paris, Francia incluyó la competencia de “Breaking” por primera vez en la historia, y todo el mundo (en especial los que no bailan ni son hip-hop) tuvieron algo que decir al respecto. He estado absorviendo todas las noticias y comentarios igual que veía los VHS de Rock Steady Crew, en silencio para después sacar un paso nuevo con la pausa de “air baby”. 

Mi contestación a Sammy siempre era: “Si pero recuerda que esto no es un deporte, esto es un baile. Un baile competitivo.” Las hicieron individuales en vez de hacerlas grupales. La esencia del b-boy (break boy) es la unión. He competido de ambas formas, individual la hace porque toda la atención está en ti, pero la verdadera energía está en las grupales. Hubiese quedado mejor si en vez de dividirlas entre hombres y mujeres las hubiesen hecho grupales como las Battle of the Year o Freestyle Session. Eso quedó charro. 


Al hacerlas individuales pasó lo que pasó con B-girl Raygun de Australia que fue la peor del evento, pero como el internet es un homenaje a la mediocridad solo se han enfocado en ella. No hablaron de Victor el de USA que para mi fue el mejor, ni de la b-girl que ganó Oro de Japón, ni del chino de Canada que ganó Oro también en las de b-boy.

He tenido conversaciones con b-boys puertorriqueños y la opinión está dividida entre: “Que bueno que por fin nos reconocen como atletas” y los otros que piensan: “¡QUÉ SE JODAN LAS OLIMPIADAS!” Esa es la ambigüedad. Hacer de un arte callejero un evento serio global.

Para mi el breakin’ siempre va a ser un corillo de personas que aman la música y el ritmo y se reúnen para llevar las capacidades del cuerpo humano al máximo gracias al poder del hip-hop. Al mismo tiempo aprendí que a la gente que no le gusta el breakin’ les aburre rápido y siempre van a sentir envidia de los que hacen “windmills” y se paran de manos. 

Muchos criticaron que no pusieron jueces de Nueva York. Estoy de acuerdo, los jueces tenían que ser los boricuas originales de Nueva York (Crazy Legs, Ken Swift, Mr. Wiggles, etc), solo pusieron un juez de USA (Bboy Moy, latino de Texas, RESPECT), el resto eran unos franceses que la comunidad internacional del breakin’ no conoce. Los jueces quedaron charro. La música quedó ready porque solo pusieron clásicos. Todas las canciones que usaron en las competencias son las que usamos para practicar y batallar. Cada vez que ponían una canción me transportaba a algún cypher en que la haya bailado o recordaba a algunos de mis panas diciendo que era su canción favorita.

Yo lo escribo breakin’ en vez de breaking porque así lo vi en las películas de Breakin’ (1984) y Breakin’ 2: Electric Boogaloo (1984) que me influenciaron de niño, si le dices “breakdance” cágate en tu madre. Este baile tiene dos estilos fundamentales: el flavor y los power moves. Yo bailo estilo flavor, mucho footowork, me tripeo la música arriba, muchas pausas y originalidad. El otro estilo de breakin’ son los power moves (windmills, headspins, flares, 1990’s, etc) y es lo que más llama la atención del baile, y lo que la mayoría esperaba solo ver en las Olimpiadas. Los mejores b-boys son una combinación de flavor powermove, como Remind y Crumbs. 


B-girl Raygun la de Australia baila flavor, un flavor bien feo pero es su estilo. Así bailan en Australia, son bien payasos y no se toman en serio. Ella hizo mucho lo que nosotros le decíamos “pasos de relleno”, que son movimientos sencillos que todos pueden hacer en lo que te acomodas para hacer el verdadero breakin’. La vi fuera de ritmo con la música, pero me gustó su actitud. Ella no baila tan mal como todos dicen, lo que pasa es que no está a nivel Olímipico. Me explico.

*Vlade entra al círculo del entendimiento con los tambores de ‘Apache’ de Incredible Bongo Band de fondo

Imaginate esto, si un día tú estás jangueando y de la nada ponen música pompiá y se forma un círculo de breakin’ y B-girl Raygun de Australia vestida con ropa normal hace los pasos que se tiró en las Olimpiadas va a ser la mejor parte del jangueo esa noche y te va a tripear con cojones. Lo que pasa es que en Olimpiadas todo el mundo espera ver solo “power moves” y cosas asombrosas. B-girl Raygun está al nivel de los partys de “underground” en Bonneville y Valle Tolima, no está nivel Olimpiadas.

Tuve que ver las retas anteriores de ella para saber como carajo llegó a las Olimpiadas y vi siempre ganar a la otra en vez de ella. En Australia ven el breakin’ diferente a nosotros será, no sé. Pero ganó legítima, no hubo truco con el esposo ni la asociación de baile de Australia. Vi videos del esposo y baila igual de charro que ella, pero se nota que son felices que es lo importante.

Hacer lo opuesto de lo que esperan de ti es la verdadera actitud del b-boy. Ella tiene esa actitud, por eso no le puedo tirar la mala. Sencillamente compitió y perdió. Mejor enfocarse en lo mejor del breakin’.

Dijeron que no va a haber breakin’ en las Olimpiadas 2028 de Los Angeles pero no es por culpa de ella, esa decisión fue tomada en octubre 2023. Van a poner badminton la mierda esa en su lugar. Después de Nueva York el lugar más importante del breakin’ es Los Angeles, deberían llevarlo de nuevo y arreglar lo que jodieron en Europa. El tercer lugar más importante en la historia del breakin’ es Puerto Rico, pero eso es tema para otro post.

Ver breakin’ en las Olimpiadas me hizo pensar en todos mis panas que merecieron la oportunidad de estar ahí metiéndole en la madre. Me acordaba cuando Mario el de Gurabo (QEPD) sacó los “air flares” en la marquesina de mi casa y yo pensaba que era lo más cabrón del Mundo poder hacer ese paso. Phantom (Link-One) me dijo por DM que Yamil Gravity el de Gautier hubiese estado cómodo en las Olimpiadas. “Bien cabrón” le contesté.

Siempre estaré dividido en si el breakin’ debe estar en las Olimpiadas, en parte me alegro y las vi enteras como veo otras competencias de mi arte favorito (B-BOY 4 LIFE), pero mi parte hip-hop me dice que algo callejero no debe ser regulado por gente que nunca ha bailado.

Mi opinión sobre si el breakin’ en las Olimpiadas quedó ready o charro es que si tú no bailas o nunca has bailado en tu puta vida te calles la fokin boca pal carajo y te pongas a practicar.

PAZ





jueves, 8 de septiembre de 2022

Porque esto es cosa nuestra, de barrio




Dedicado a Parque del Río, Parque Las Haciendas, Valle Tolima e Idamaris Gardens.

 

Y a los rockeros de Parque del Monte también, que carajo.

 

 

 

El hip-hop nació como la cultura de las clases marginadas de la sociedad. El arte de los que no se les permitía tener arte. La voz de los sin voz. Nació en el Bronx creación de morenos y boricuas usando los “breakbeats” de los discos de funk que ponía un jamaiquino que se creía Hércules. 

 

Luego el hip-hop viajó al Caribe de la mano de Alex Disco Kid (que la PAZ sea con él). La persona que trajo la cultura hip-hop a Puerto Rico fue Alex Disco Kid en 1979 cuando salía bailando locking en la televisión local y la gente ni entendía que diablos era ese baile nuevo que hacía el nuyorican ese.

 

Ya en 1984 después de las películas Beat Street y Breakin’ la cultura hip-hop estaba establecida en Puerto Rico. En 1985 aparecen los primeros cassettes de rap underground y Rock Steady Crew viajó a Carolina y a Caguas para retar con los b-boys locales. Tengo el video que Crazy Legs le dice mordío a Ori el de Gautier cuando hizo los windmills en su cara, que Crazy Legs es un pendejo porque aunque él se inventó los windmills a Ori le salían mejor, so ¿de qué estamos hablando?

 


El graffiti llegó a Puerto Rico a mediados de los 80’s cuando BLEN 167 se mudó del Bronx a San Lorenzo mientras SKE en Carolina practicaba letras 3D en su libreta. Era la época dorada del rap en español. Cuando decían que era solo una moda pasajera y que se iba a ir. La gran explosión rapera de 1989. A la misma vez que escuchábamos rap de Nueva York escuchábamos reggae dance hall de Jamaica. Luego en 1990 llegaron los panameños cantando reggae en español. Los puertorriqueños le añadieron ese ritmo a su rap y de ahí sale el “underground” .

 

Todo esto era música de chamaquitos, nada de adultos. Los adultos estaban muy ocupados bailando salsa y merengue, trabajando en empleos que les daba para comprar casas y teniendo hijos fuera del matrimonio. Nosotros sabíamos que era algo de nosotros porque lo escuchábamos a escondidas de los adultos por las malas palabras. La primera vez que escuché “Viernes 13 parte II” de Vico C fue en el parking del centro comunal del residencial Turabo Heights en un quinceañero de una de las ahijadas de mi papá. Un reguero de niños con toda su concentración alrededor de un radio escuchando en un cassette las imágenes fílmicas de como Jason seguía matando gente en rima. Nadie bebía, nadie fumaba, nadie usaba drogas. La música lo era todo. Nuestra música.

 

Todo eso cambió.

 

En 1997 el rap se divorció del reggae. Ya en el 2000 le decían reggaetón al “underground”, los raperos dejaron de escuchar reggae, los sandungueros dejaron de escuchar rap. Movieron la música de Puerto Rico a Miami y se jodió to’. Sacaron a los arquitectos DJ Playero, DJ Negro y DJ Eric y sus respectivos corillos del panorama igual que mataron las orquestas de salsa a favor del solista. Los raperos dejaron de ser rudos para ser bonitillos. 

 

Nuestra música que empezó como música de barrios y caseríos para contar lo que pasa en los barrios y caseríos ahora la convirtieron en baladas con dembow a la fuerza. Ya ni le dicen reggaetón al reggaetón, los reggaetoneros puertorriqueños estaban muy empepaos y se dejaron robar el nombre de su arte para que los ejecutivos de Miami Sound Machine le llamaran “género urbano” (sendo disparate) y poder darle Grammys Latinos a Shakira y a Carlos Vives por hacer reggaetón.

 


Ahora todo es imagen, nada de sonido. Le quitaron el “spotlight” a los raperos que tenían razón y rima con algo que decir a favor del reggaetonero dale mami mueve ese culo porque el último puede pegar en las discotecas de Panamá. Lo peor es cuando gente de afuera de nuestra cultura quieren ser los más que saben.

 

Molusco y Alí Warrington (alias Budín el hijo de Bizcocho) no saben un carajo de rap porque sus mamás no los dejaban ir a los partys de “underground”. Molusco es un rockero sudao apestoso que ahora se quiere hacer el más rapero tan solo porque es de Carolina y cuando opina se nota que usaba camisas hawaianas en 1999 y que se hizo “rapero” ayer. Alí es un cocolo pero como es negro se cree que puede opinar de rap. Bah cabrón, vete a escuchar a Gilbertito y deja de hablar de lo que no sabes. 

 

Molusco y Alí no pueden opinar de la tiraera entre Residente y Cosculluela (la mierda de tiraera esa) porque ellos no fueron a las Batallas de los Gallos, ni a los Yo Momma de Rumba, ni a las retas de Café Seda, ni vivieron la mejor tiraera en la historia: The Noise vs La Industria.

 

Es como Residente que vive molesto con 2Pac porque sabe que es alguien de su época y que por mamabicho comemierda se lo perdió, y ahora le tira a 2Pac en sus canciones. Tirándole a un muerto. En los 90’s Cosculluela y Residente eran surfers roqueritos en español de urbanización cerrada, ahora quieren ser lo más raperos calle motherfucker. Hmmmmm…

 

DON’T BELIEVE THE HYPE

 

Esta cultura nació en nuestras calles pero ahora la quieren controlar desde una oficina de periqueros sin ritmo en Miami. Quieren que la generación del “keep it real” se la de a machos maquillaos en falda que no se les entiende un carajo de lo que dicen en tarima. Todo impuesto desde arriba. Todo artificial, nada orgánico.

 

DMC el de Run-DMC (que hace poco descubrió que era adoptado y dominicano) dijo que el estado del hip-hop (y cuando yo hablo de hip-hop incluyo al reggaetón ya que eso sale de ahí, decirle “género urbano” al reggaetón es un disparate, pero eso es tema para un libro) ahora mismo es como estaba la música disco en los 70’s. Todo artificial, todo bien feka bien “fake”, nada real. De ese mundo artificial nace el hip-hop, para contrarrestar lo falso y mejorar como personas y levantar nuestras comunidades que el Gobierno por diseño quiere joder. El rap era nuestra esperanza, por eso lo jodieron.

 


De niño veía los videos de Rubén DJ, Brewley MC, Public Enemy, Eric B & Rakim, y Big Daddy Kane y pensaba que eso era ser un hombre. Eran adultos jóvenes, fuertes, con estilo al vestir y al caminar, no eran malos pero mucho menos pendejos. No eran calle pero eran de la calle. Se daban a respetar con su actitud. Bailaban cabrón. El baile te da respeto sin tener que mover kilos. Esa era la mentalidad de antes. Retarnos en arte callejero. Baile, graffiti, dj y mc. Nuestra base y fundamento.

 

Para los chamaquitos es difícil entender que existe una generación que aprendió su moral y sus valores de los raperos que usaban medallones, “flat-top” y gabán. Esto fue antes del “gangsta rap” y del reggae. Pero seguimos aquí opinando y viendo la vida como nos enseñó nuestra cultura. La real, no la artificial feka “fake”. Seguimos desconfiando del cabrón Gobierno como nos enseñó el rap, dándole la mano al que nos respeta aunque existan diferencias ideológicas. Siempre analizando todo con la malicia callejera street style que solo se puede adquirir en esos años de formación si tenías la oreja bien puesta pa’ escuchar.

 

Siempre recordando que por más millones que hagan ahora, por más brillito y escarcha que pongan en sus videos, por más streams que tengan en Spotify, por más portadas de revistas y por más giras mundiales que tengan al año, esto por siempre será cosa nuestra, de barrio.

 

martes, 18 de octubre de 2016

La isla quedá en los 90’s



Salgo a la calle y Nicky Jam está pegao, Daddy Yankee está pegao, los chamaquitos usan tenis Jordan del 4to campeonato de los Bulls, Grupo Manía sacó una canción nueva con Elvis Crespo, Pedro Rosselló baila la macarena en tarima y Manny Manuel huele perico. No, no estás en 1996. Esta es la situación actual de Puerto Rico en el 2016: bien quedao en los 90’s.

“Aquel que no recuerda su pasado está destinado a repetirlo” dice el famoso refrán, y aquel que todavía te saluda con un “Chacho, tú estás más perdío que Rolandito” merece morir despacito. Puerto Rico es un país que no recuerda bien su pasado y por eso quiere repetirlo.  Un pueblo que tiene menos memoria que Doris la de Finding Nemo y el tipo tatuado de Memento juntos repetirán una y otra vez lo que vivieron alguna vez, o peor aún, lo que creen que vivieron.

Me gusta comparar la economía de Puerto Rico con la salud de La Taína: en los 90’s era voluptuosa, llena de energía y todos querían meterle mano, a diferencia de ahora en 2016 que está seca, jodía y todos le sacan el cuerpo como si tuviera SIDA. ¿Cómo llegamos a esto? Es como si la cura del VIH económico la tuviesen las 936 de la carretera número 30 hacia Humacao que se fueron de Borinquen Bella porque en China no hay que pagar plan médico.  

Es normal que en tiempos de depresión uno recuerde los mejores momentos. Puerto Rico está en depresión económica desde el 2001 e inconscientemente nos hemos refugiado en lo que creemos fue nuestra mejor época. Por eso prendes el televisor y ves que Bejuco está haciendo un “stand up” nuevo y ahora en vez de flaco y gracioso Miguel Morales es gordo y patético. Es como en Cuba que todavía hay carros de los 50’s pre revolución andando por ahí, pues en Puerto Rico por siempre habrán Toyotas Tercel y Mitsubishi Technicas de los 90’s andando por ahí.

Lo peor de todo no es que Nicky Jam tenga un programa de televisión en Comedy Central, ni que Los Rayos Gamma todavía sigan con sus canciones sosas mientras sus miembros mueren, o que Raymond Arrieta imite a Don Francisco (aunque eso está cabrón), lo peor es que todavía salgan hijos de políticos que no dieron pie con bola en la política criolla debido a su vida nebulosa a defender el bipartidismo.

El hijo de Cuchín escribió que hay que seguir dándole el voto a los dos partidos que nos han llevado a la quiebra, al éxodo masivo y a que estén los mismos artistas en la televisión desde 1993. Digo, ¿me equivoco? Ah ver, ¿cuáles son los únicos dos partidos políticos que han gobernado en Puerto Rico? ¿Los únicos dos partidos que han manejado el dinero de este intento de país que nos dejaron? ¿Los únicos dos que han asesinado opositores ideológicos? El PNP y el PPD son primos hermanos que en lo único que se diferencian es que unos maman de pie y los otros de rodilla. Más na.

El bipartidismo portoricencis nos llevó al paisaje gris pesimista cada vez más vacío de nuestra isla. No hay nada más quedao en los 90’s que seguir votando por el PPD o el PNP. Tal vez ver el show de Raymond Arrieta te transporte a 1994 o tal vez escuchar el programa de Sunshine en SalSoul se sienta como un eterno 1998, pero apoyar el bipartidismo es peor.

Escribo esto del bipartidismo para que estén de acuerdo conmigo pero en realidad lo que creo es que todo esto es un plan de los gringos estilo Dr. Cornelius Rhoads para matar a los puertorriqueños, ¿pero qué carajo sé yo de eso? Odio al chota, compasión al confinado. Continuemos.

Tal vez por eso la televisión local sigue con su formato igual sin cambiar desde los tiempos que el merengue estaba pegao, daban Tus Videos Favoritos en el canal 18 y los mahones blancos no eran pecado. No le beneficia al status quo quitarle poder a los dos partidos que siempre lo han tenido. Le beneficia al pueblo. Vota por una de las otras cuatro opciones si quieres un verdadero cambio en Puerto Rico. Aunque con la junta de control fiscal que viene estas son las elecciones más innecesarias en la historia del país y nos llevara no a 1990 sino a 1930 o más pobre aún, pero eso es tema para otro post.

La urna es el ataúd para enterrar a la nación puertorriqueña.


Todavía no sé si voy a votar el 8 de noviembre, pero si lo hago iría al colegio electoral con las patillas como Eros Ramazzotti, con una camisa FUBU, mahones bieeen anchos, los tenis que decían bien grande AIR por el lado (los Pippen), en mi tres potes afueguillo, escuchando Playero 39 y mirando mal a to’ el mundo como si fuera 1996 que esas fueron las elecciones que me grajié a Michelle la nena gimnasta que estaba bien buena de la calle de Fósforo. ¡Woooo! Chekeamos.

jueves, 8 de septiembre de 2016

The Get Down



No acostumbro ver series de televisión desde Alf, Friendo y Comiendo con Cosme y Bizcocho y Los Kakucómicos, pero cuando escuché que venía una serie sobre el nacimiento del hip-hop por los morenos y los boricuas del Bronx en los 70’s me puse las Adidas cabezonas tres líneas con los gabetes desamarraos y me dije: “¡Tengo que ver esa mierda!”

La serie se llama The Get Down y solo se ve por Netflix, el problema es que no tengo Netflix. Me dijeron que podía ver Netflix por las consolas de video-juegos pero todavía no entiendo como meterle internet al Nintendo 64. Al final no tuve más remedio que acostarme con Sonia La Pata la bichota de Bairoa por $300 dólares y poder comprarme un PlayStation 3 usado en El Ángel Casa de Empeño para poder ver la serie que tanto llamaba mi maldita atención.

Me fijé que la producía el director de Romeo & Juliet y Moulin Rouge, y que los consultores de la historia eran el rapero de raperos Nas, el DJ de la vieja escuela Grandmaster Flash (quien también es un personaje en la serie) y el escritor Nelson George. Ya estaba excitado sin tocarme. En los cortos ponían los tambores de Apache y gente bailando en círculos bien pompeaos con la ropa de antes. Me vine encima, sin tocarme.

El ritmo me transporta al pasado perfecto y recuerdo la primera vez que vi gente bailando algo que no fuera salsa ni merengue ni bolero. Vi electro boogie en las aceras neoyorkinas de 1985 en un viaje que hice con mi abuela a visitar los primos del norte. Vi gente bailando como Kid-N-Play en los cumpleaños de las aijadas de mi papá que vivían en el residencial Turabo Heights para la época de Brewley MC, Kid Power Posee y los bobos Cross-Colors. Pero el primer círculo de breakin’ de verdad que vi fue entre humo de pangola, camisas Tommy Hillfiger y la pista de Mona Lisa en un party de underground en Valle Tolima. Mi primer “get down”.

Sigo pegao en el breakbeat pensando en baile. Pienso que el hip-hop llegó a Puerto Rico gracias a dos cosas: 1) los nuyoricans que trajeron ese arte línea directa JFK-Aeropuerto Luis Muñoz Marín y 2) a las películas. En especial tres películas.

Sin contar Flashdance (1983) que fue donde enseñaron breakin’ por primera vez, todo el baile urbano y cultura hip-hop global nace de las retas de Style Wars y Wild Style (ambas de 1983) y de la mejor de todas, la Biblia del hip-hop Antiguo Testamento: Beat Street (1984). Algo importante es que en todas estas películas los protagonistas eran puertorriqueños, y no blanquitos haciendo de puertorriqueños como en West Side Story sino boricuas de verdad. No voy a contar las películas de Breakin’ y Breakin’ 2: Electric Boogaloo (ambas de 1984) porque esas películas de California eran charras con cojones y aunque el protagonista también era boricua después salió del clóset y se metió a bailarín de Madonna en el video de Vogue y de verdad que se joda ese cabrón.

The Get Down empieza con un concierto en 1996 de un rapero rimando sobre como era el New York de su infancia. Retrocedemos en el tiempo y llegamos a 1977, la época más mala de la Gran Manzana. Con la serie aprendí que Nueva York tuvo una junta de control fiscal de 1975 a 1986 y fue cuando más pobres y más jodíos estuvieron. Me hizo pensar en la PROMESA que le espera a mi Puertorro.

Los títulos de los episodios (seis en total, de más de una hora cada uno) los ponen graffiteados en los trenes. Los protagonistas son unos chamaquitos graffiteros que admiran a otro graffitero llamado Shaolin Fantastic que tiene unos Puma rojos porque se clava a una gorda vieja bichota que lo tiene alante. Uno de ellos es mitad negro mitad puertorriqueño (doble amenaza) y es el verdadero protagonista de la serie. No había visto tanto boricua y tanta bandera puertorriqueña en televisión desde Carlito’s Way (aunque Crazy Legs dijo que en The Get Down no pusieron tanto personaje latino y él estuvo allí, viste).

Resaltan las tomas rápidas y close ups eternos igual que Moulin Rouge. En momentos parece una película de kung-fu con Bruce Lee, en otros parece la competencia de baile de John Travolta en Saturday Night Fever. La marihuana y la cocaína siempre están presente en pantalla, pero las mejores escenas son las de los DJ’s Grandmaster Flash y Kool Herc, y el respeto que se le tenía a la música antes. Cuando Shaolin Fantastic baila en el primer círculo del primer episodio que se tira un fli-flá, cae en pose desafiante y Grandmaster Flash le enseña el disco que va a poner es como el viejo ciego de la serie Kung Fu dándole apoyo al Pequeño Saltamontes (ellos se dicen así en The Get Down también).

Las actuaciones quedaron como cuando te tiras desde el rockeo arriba de espaldas al piso y te levantas con una sola mano en pausa (one handed freeze) agarrándote la rodilla doblá mientras el círculo grita y aplaude, pues así. Jimmy Smits hace de un puertorriqueño político del Bronx llamado Papa Fuerte que habla más español que ingles el muy pendejo, pero es el mejor que actúa. Giancarlo Esposito es un actor italiano que le queda bien el papel del boricua hijoeputa reformado y transformado en fanático evangélico. Las muchachas que salen en The Get Down todas son boricuas punani y se visten cuerito como la nena de Taboo 2.

Siempre están sudaos y usan las frases de esos años que se han convertido en la filosofía de la cultura como parte de su diálogo, la más importante de todas “make something out of nothing” (hacer algo de la nada) que puede explicar como de la pobreza urbana y desesperación reprimida nacen formas de expresión revolucionarias, ya que lo único innato en el ser humano es la necesidad de crear, ya sea con sprays escribiendo nuestros nombres en las paredes, guayando discos hasta que las agujas lloren, declamando rimas en ritmo en vez de cantar en el micrófono o dando vueltas sobre tu cabeza en el piso mientras bailas.

Nunca había visto que pusieran las canciones pilares del hip-hop en una serie o película, si acaso ponían una y ya, en The Get Down las ponen todas (las de practicar). La cultura hip-hop es un homenaje constante a estas cuatro canciones: It's Just Begun de The Jimmy Castor Bunch (1972), The Mexican de Babe Ruth (1972), Give It Up, Turn It a Loose de James Brown (1970) y, la canción madre del hip-hop, Apache de Incredible Bongo Band (1972). De ahí nace el breakbeat, el ritmo del rap es solo funk extendido.

Me gustó tanto la serie que hasta compré el soundtrack por iTunes pagando legal como adulto porque además del vestuario lo más importante de The Get Down es la música. Esas son las canciones que crearon un arte global y multimillonario, y que hasta ahora no había sido revisada su historia. Algunos críticos de cine hablaron mal de la serie, no tantos, pero como alguien que se vivió esta cultura de habilidad artística competitiva como filosofía de vida recomiendo The Get Down de Netflix. Véanla, así verán que hip-hop no es violencia sino habilidad cultural. Me cago en MTV y en el bling-bling shit.

Antes de la batalla final el chamaquito boricua del afro dice un discurso frente al todavía candidato a la alcaldía de Nueva York Ed Koch en el cual menciona a los primeros graffiteros y sus mensajes de una forma parapelos. Inspirado en ese discurso quiero terminar este post mandándole saludos a los grupos de mi época y al arte que más amo que es el breakin’, ya que todo (o el poco) hip-hop actual de Borinquen nace de La Fiebre de B-Boy del ’97 (pero eso será tema para otro post).

Si, le quiero enviar saludos al Boogie Down Family, a los Floor Rockers, a Ground Zero Crew, al Hype Squad, Max Ground Force, Stylistic Tribe, Vanguardia Subterránea, No Mel Syndicate, BNA, FX Crew, Time Machine Squad, Freestyle Association, 00725 All Stars, Killafornia, Style Elements y a Rock Steady Crew.

HIP-HOP… AND YOU DON’T STOP!!!


¡¡VAMO’ A PRACTICAR!!