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jueves, 10 de septiembre de 2015

Lo que quieren hacer con Puerto Rico



Al principio de la película ‘The Matrix’ el esposo de Tina Turner le explica a Ted el de ‘Bill & Ted’s Excellent Adventure’ que las maquinas han esclavizado a los humanos para usar sus cuerpos como baterías vivientes. Las maquinas han reducido y extraído la energía de los cuerpos humanos para poder existir, y sin esa energía ellos también dejarían de existir, le explica un solemne Morfeo al sorprendido hijo de Al Pacino en ‘Devil’s Advocate’, quien ahora se hace llamar Neo. La única forma de salir del Matrix es tomando una pastilla roja que te hace ver la realidad, de lo contrario vivirás una realidad falsa que es toda una ilusión de felicidad y prosperidad ficticia de la cual nunca sabrás nada porque tu cuerpo está siendo chupado por las maquinas.

En esta escena es la que siempre pienso cada vez que un pana me dice que se va a mudar a allá afuera porque aquí la cosa se puso mala. Se van a Estados Unidos a recoger fresas en Florida o a lavar toilettes para nalgas extranjeras en Texas, mientras que aquí no podían conseguir trabajo vendiendo donas Aymatt en un semáforo. ¿Por qué ocurre esto? ¿Por qué el éxodo masivo de boricuas hacia USA como si fueran los judíos que lideró Moisés 40 años por el desierto pero ahora con tenis Jordan y escuchando ‘Exodus’ de Bob Marley en su iPod mientras abordan la guagua aérea? Para entender lo que quieren hacer con Puerto Rico primero hay que entender que han hecho ya con nuestro país.

La frase “quieren la jaula, pero no el pichón” fue creada en 1898 al llegar los americanos a Puerto Rico. En los primeros 40 años de ocupación americana mataron el café, la piña, las chinas y hasta los tamarindos y quenepas, solo dejaron el azúcar. Sin contar que se quedaron con las mejores tierras, por eso los mejores lugares son propiedad federal. También en esas primeras cuatro décadas de gobierno gringo la isla era básicamente una gran base militar. El número de puertorriqueños al llegar los rubios anglosajones era apenas un millón de habitantes. Querían la isla para practicar ejercicios militares, no les importaba que los jíbaros pasaran hambre. Por eso mientras Wall Street se derrumbaba durante la Gran Depresión de la década del ’30 la isla pasaba su peor momento de pobreza y hambruna, a diferencia de la corta época de estabilidad económica que se vivió entre 1897 y 1898 cuando Puerto Rico tuvo autonomía cedida de España, y de la cual los libros de escuela tienen miedo de mencionar.

Esto cambió después de la 2ª Guerra Mundial cuando USA y la USSR se dividieron el mundo, siendo el Caribe el ring de pelea de gallos donde los dos grandes del planeta ponían a sus gallitos económicos a pelear, por eso los rusos ayudaban a los cubanos, mientras los americanos hacían lo propio con Borinquén Bella. Esto ocurrió antes de Netflix y el Nintendo, ¿y qué pasó? La población se triplicó, creando así la generación más grande de puertorriqueños hasta el son de hoy, los “baby boomers boricuas”, nuestros papás. Los que disfrutaron la bonanza del ELA.

No creo en muchos refranes pero en este si: “las colonias no pueden ser autosuficientes porque entonces dejarían de ser colonias”. Por medio de leyes nos impidieron hacer chavos grandes de verdad y el ELA no le dio nada a Puerto Rico que no tuviésemos antes de 1952. El Tribunal Supremo estaba desde los 1800’s, la ciudadanía americana desde 1917, las mujeres votaban desde 1910, la esclavitud se abolió primero en el Caribe que en el Norte. ¿Estamos claros que el ELA no le dio nada a Puerto Rico? Nada, a menos que cuentes un cambio de nombre en los lápices amarillos número 2 que dan en las escuelas donde enseñan mal nuestra historia y un tape para que la ONU no nos investigara.

Justo cuando la clase media boricua era la envidia de las republiquitas latinoamericanas ay fo que tanto odiábamos, cayó el comunismo soviético. Ya los rusos no le daban dinero a Cuba, por lo tanto, ya Estados Unidos no tenía que invertir tanto aquí. Bye bye 936. Luego, 11 años después, las Torres Gemelas cayeron y desde entonces la economía puertorriqueña ha ido cada año en picada. Muestra de esto es que desde el 2000 ningún Gobernador ha sido reelecto. Viene la próxima fase del Matrix colonial.

La forma más fácil de dictar en una democracia es jodiendo la educación. Así tendrás ignorantes condenados de la tierra que creen que democracia son dos partidos jugando a la sillita en La Fortaleza cada cuatro años por los tiempos de los tiempos sin que nada cambie. Mejorar la educación sería algo bueno para el país, pero eso no es lo que quieren hacer con Puerto Rico.

Aquí en vez de jefes crean empleados, o mejor dicho, desempleados con bachilleratos, maestrías y doctorados. Pequeños burgueses en potencia en una tierra infértil de billetes. En Israel después de escuela superior hay dos años de servicio militar obligatorio, en Puerto Rico después que te gradúas de universidad tienes dos años de desempleo obligatorio.

Es tanta la gente que se va que empezó un movimiento en internet llamado #YoMeQuedoEnPuertoRico para fomentar no irse del país. No debería ser así. Si yo quiero irme par de años a vivir al extranjero buscando mejor calidad de vida o buscar nuevas habilidades para usar de regreso a mi país es una decisión mía, no una presión social por el miedo a que esto se convierta en un ghetto de viejos pobres.

Cada día nos quitan más fondos federales, pero el miedo hace que no hablen de esto. Por un lado nos quitan dinero, y por el otro no nos dejan cambiar la ley de cabotaje para que los productos nos salgan más baratos. El último bastión de poder que conserva USA en Puerto Rico son sus empresas de ventas al por menor, porque el militar y el político pasaron  a un plano de total desinterés. Cuando dejemos de darle 45 mil millones de dólares al año a Walgreens y a Walmart los gringos nos harán como le hicieron a Filipinas que recogieron sus cosas y les dijeron adiós desde los barcos sin dar explicaciones, porque como dice el tango de Gardel: “el que llega sin dar explicaciones tampoco tiene que darlas para irse”.

I LOVE NEOCOLONIALISMO El motor de la sociedad se llama clase media, y si ese motor no funciona no prende la economía, pero aquí están esvielando el carro completo obligándolo a cargar en el asiento de atrás a  la pesada clase baja. La crisis económica quien la sufre es la clase media porque es a quien el sistema le impone la carga de mantener a los pobres no educados. Estos pobres a su vez, mediante el voto, son quienes respaldan los poderes coloniales en la isla porque creen que su sustento proviene de la metrópolis, sin saber que quienes realmente sostienen al país es la clase media trabajadora, a pesar de ser invadida con impuestos y taxes desde Wall Street como si fueran los centinelas atacando la nave Nabucodonosor en la entrada de Sion en la película del año 1999 que mencioné en el primer párrafo.

Puerto Rico nunca fue destinado a ser estado de Estados Unidos ni república del mundo, el ELA fue creado para perpetuar la colonia y permitir que nos roben lo que en ley es nuestro. Empobreciendo a propósito la población crearon desempleados educados que luego de años de frustración se convirtieron en emigrantes contratados. Los nuevos esclavos de Estados Unidos hablan español.

Mientras tanto, sigo tratando de entender El Matrix Criollo. Veo como más amigos se van al norte buscando lo que aquí no hay: trabajos dignos. Veo como el paisaje se pone cada día más gris, con más estructuras vacías, con negocios quebrados al borde de las carreteras llenas de hoyos. Veo como los niños admiran a los mafiosos en vez de a los que madrugan para trabajar.


Sobre todo veo lo primero que hay que hacer para luchar contra el Matrix colonial que no deja liberar nuestra economía de las maquinas que nos esclavizan. Lo primero que hay que hacer es tomar la pastilla roja, en este caso la pastilla roja que te saca del Matrix colonial es la educación.


viernes, 21 de agosto de 2015

Me Cago en el Día Nacional del Dubi




Declaran el ‘Día Nacional del Dubi’ y todas las cafres con pinches de metal en la cabeza están de pláceme, mientras que a los ciudadanos finos que reprochamos esa charrería nos quieren hacer sentir mal por no querer bajar nuestra calidad de vida en la sociedad. ¿Qué carajo le pasa a mi país qué antes criticaba esto y ahora lo celebra? Es como si el espíritu de Doña Florinda se posara sobre toda la cafrería femenina puertorriqueña.

En casa mami le hacía “dubi-dubi’s” a mis hermanas y yo me reía porque se parecían a E.T. cuando abre el radio de Elliot para llamar collect a su casa planeta. Aún así mami, siendo una señora decente que solo practica el sexo oral en cumpleaños y aniversarios de boda, decía que los “dubi-dubi” solo se usaban en la casa. Que las mujeres que salen en “dubi” a la calle son unas cueros. Las mujeres se exhiben en “dubi-dubi” y luego se quejan que los esposos le dan puños en la cara. Contra, hay que tener dignidad. Uno se casa con una mujer, no con un animal de granja. 


El “dubi-dubi” es algo privado como afeitarte la chocha o “blichearte”  los pelos del culo. Todos sabemos que lo haces, aún así no lo queremos ver. En hombre sería como hacer el Día de la Camisilla o las recién parías hacer un maratón de dar la teta en Plaza Las Américas. Sencillamente no lo queremos ver. ¿Ok?

El “dubi-dubi” es un reflejo de todo lo malo que ocurre en Puerto Rico. Es un estilo de cabello a medias, no están despeinadas pero tampoco tienen el resultado final de tener el pelo sedoso por tenerlo en forma de caracol metálico apestoso. O sea, el “dubi-dubi” es como el ELA, mientras uno no está peinada ni despeinada, sino entre medio, el Estado Libre Asociado no es ni independencia ni estadidad, sino entre medio. Es un estilo de pelo colonizado, es quitarse de querer dejar de ser pobre y celebrar la pobreza con una nueva moda social, y que tu estilista sea Luis Muñoz Marín. Nuestra cultura está mal.


Celebrar el Día Nacional del Dubi es celebrar que empiezas las cosas y nunca las terminas. Típico puertorriqueño colonizado de mierda. Sin contar del complejo de siempre querer tener el pelo lacio cuando no lo tienen así. Nunca se lo he metido a una mujer en “dubi-dubi” y nunca lo haré. Así me ayude Dios.

Lo peor fue que en Church’s Chicken pusieron una oferta de que si ibas en “dubi” te regalaban una presa de pollo, como si la cadena de pollo frito más lenta de este lado de Kentucky premiaran a las cafres vagas estás por no terminar de peinarse. Me cago en el Pancho Sándwich (RIP).

La raíz de todo este problema lo es la señorita Natalia Lugo. La señorita Lugo se ha hecho famosa en Puerto Rico por su personaje de yale en “dubi-dubi” enseñando las tetotas. Si no fuera por esas tetas Borinquén Bella nunca hubiese celebrado el Día Nacional del Dubi, y estas mujeres no andarían en público imitando antenas parabólicas cogiendo señal directa desde el Infierno para joder a los hombres.



Porque ese es el verdadero problema de los “dubi”, que ustedes afean la sociedad y no dejan que funcione debidamente. Con mujeres feas en “dubi-dubi” por ahí creyéndose la gran cosa ningún hombre se motivaría para superarse en la vida. Si la mamá de ustedes hubiese tenido un “dubi-dubi” en la noche que tus papás te engendraron, te aseguro que a tu viejo no se le hubiese parao y tú no existirías. La vida empieza en la erección del hombre. Déjense de cafrerías y poca vergüenzas, y váyanse a terminar de peinar. Coño.

domingo, 1 de marzo de 2015

Cómo Luis Muñoz Marín (y Su Adicción al Opio) Esclavizaron a Puerto Rico

(escrito por Nelson A. Denis en Latino Rebels, traducido al español por Vlade)


Este ensayo no juzga ni condena a Luis Muñoz Marín.

Todos sabemos que el Presidente Barack Obama, el Gobernador David Patterson (New York) y el Congresista Trey Radel (Florida) han usado cocaína, el Alcalde Marion Barry (Washington, D.C.) y Rob Ford (Toronto) fumaron crack, e innumerables políticos y CEOs hacen sus “cositas por el lado”. Pero 70 años atrás, un divorcio, un aborto, o una adicción a drogas podían terminar cualquier carrera política.

Esto casi le pasa al Gobernador Luis Muñoz Marín de Puerto Rico.



En 1934, Pedro Albizu Campos lideró una huelga en el sector agrícola de toda la isla que paralizó la economía insular, y que solo terminó cuando a los trabajadores de las centrales azucareras se les subió el sueldo a $1.50 por día – más del doble de lo que recibían. La reacción de Estados Unidos fue inmediata. Un general del Army llamado Blanton Winship fue enviado como gobernador, y un oficial de la Inteligencia Naval llamado E. Francis Riggs fue instalado como Superintendente de la Policía. Rápidamente militarizaron la Policía Insular, le dispararon a Nacionalistas en plena luz del día, mataron 17 civiles en la Masacre de Ponce y en octubre 28 de 1935 Riggs declaró una “Guerra a muerte contra todos los puertorriqueños”.

Albizu Campos fue arrestado y sentenciado a 10 años en la penitenciaría USP de Atlanta. Otros nacionalistas fueron arrestados, hostigados, despedidos de sus trabajos y perseguidos por toda la isla por el FBI. Algunos de ellos “desaparecieron”.

Pero esto no era suficiente. Los Estados Unidos necesitaban más control. Tenían que controlar el “problema Nacionalista”, o perderían la isla para siempre.

Fue entonces cuando J. Edgar Hoover, el rey de las carpetas, entró con su caballería del FBI. Persiguió a todos los Nacionalistas por toda la isla. Investigó alcaldes, maestros y curas Católicos. Apenas tres semanas después de Muñoz Marín fuera electo Presidente del Senado de Puerto Rico, Hoover ordenó a su oficina de San Juan a “obtener toda información de carácter pertinente concerniente a Luis Muñoz Marín y sus asociados.” Luego expidió una segunda orden para “una minuciosa y discreta investigación por la Oficina de San Juan.”

Los reportes llegaron de inmediato:

Luis “no tiene profesión.” Luis es “completamente irresponsable financieramente. Nunca tiene dinero en sus bolsillos y nunca piensa en sus responsabilidades.” “Nunca ha aceptado la responsabilidad del matrimonio o de tener familia, y por años no ha contribuido al mantenimiento de Muna Lee (su esposa) o sus hijos.” Durante los últimos seis años (1934-1940) “abandonó su hogar y vive con su querida, Inez María Mendoza.” Es “completamente inmoral y sin ideales”, y ha pertenecido como “miembro de cuatro organizaciones políticas diferentes durante su carrera política.”

Como Presidente del Senado de Puerto Rico, es conocido como un “borrachón” que “coge unas borracheras que duran desde dos o tres días hasta dos o tres semanas,” y sus “cuentas de whisky solamente son de $2,000 al año.”

En una ocasión Luis “se puso bien borracho con Vicente Geigel-Polanco, el Líder de la Mayoría del Senado, en el Hotel Normandie.” En otra ocasión llegó al Escambrón Beach Club a las 8 p.m. donde “ordenó tragos,” después “ordenó más tragos,” para luego “tirarlos todos al piso,” luego “gritó profanidades a sus amigos” y finalmente se fue a la 1 a.m., “tan borracho que casi no podía caminar cuando se fue del lugar.”

Cuando los empleados del Escambrón le dijeron que debía $650, Luis les dijo que “les daría una deducción de impuestos de $650” a cambio. También tenía una cuenta pendiente de $300 en el Hotel Condado y otra de $200 de RCA, ninguna de las cuales había sido pagada en cinco años.

Pero J. Edgar Hoover era un viejo zorro en el juego de desacreditar personas y destruir sus carreras. Sabía que este bochinche sobre “borracheras” y “cuentas de hotel sin pagar” era una bobería. Necesitaba algo grande y exigió algo grande, por 2 años y medio…

Y finalmente encontró lo que buscaba.

En abril 1 de 1943, Hoover recibió múltiples reportes de “informantes de confianza” de que Luis Muñoz Marín era adicto a las drogas. Aquí el primer reporte:



Un segundo reporte mostraba que Muñoz Marín había enfrentado cargos en una asamblea pública de su propio partido por su adicción a la morfina, en frente de cientos de miembros del partido.

Un tercer reporte mostraba que Muñoz Marín era conocido como El Moto de Isla Verde (El Tecato de Isla Verde), que empezó a fumar opio en su casa de Isla Verde y años más tarde en la mansión del Gobernador todos los fines de semana. El reporte también decía que había estado “involucrado en un sonado caso de drogas, pero que nunca pasó nada porque Muñoz Marín hubiese despedido a todos los miembros del Departamento de Narcóticos de la Policía Insular si siquiera pensaban radicar cargos.”

Ahora Hoover tenía a Muñoz Marín exactamente donde lo quería. Muñoz Marín era un adicto a las drogas que fumaba opio todos los fines de semana. Había sido sorprendido en una transacción de drogas y usó su oficina pública para enterrar el caso.

El FBI tenía todo lo que necesitaba. No tenían que perseguir más ni acusar a Muñoz Marín del caso de drogas –porque con estos tres reportes (adicción a drogas, compra de drogas, obstrucción de la justicia) el FBI podía terminar la carrera política de Muñoz Marín en cualquier momento. Con un reporte de una página convirtieron al líder de Puerto Rico en una marioneta de los Estados Unidos.

La evidencia de cómo lo convirtieron en un títere llegó de inmediato.

En 1943, a solo semanas del reporte, Muñoz Marín cambió de bando en el asunto de la independencia de Puerto Rico. En 1943 y 1945, Muñoz Marín no solo se opuso al proyecto de ley del Congresista Tydings, sino que también viajó varias veces a Washington, D.C. para cabildear en su contra.

Para 1948 la transformación estaba completa: Muñoz Marín le dijo a reporteros que “el único defecto importante” en las relaciones Estados Unidos-Puerto Rico fue la ley que prevenía a la isla de refinar su propia azúcar.

También en 1948 Muñoz Marín convino una sesión legislativa extraordinaria para pasar la Ley Pública 53, también conocida como La Ley de la Mordaza. La Ley Pública 53 convertía en delito el hablar a favor de la independencia de Puerto Rico, poseer o mostrar una bandera puertorriqueña (aún dentro de los hogares); imprimir, publicar, vender o exhibir cualquier material que critique al gobierno de Estados Unidos; y organizarse en cualquier asociación, grupo o asamblea de personas con la misma intención.

Para 1950, en solo dos años, Muñoz Marín usó la Ley 53 para arrestar sobre 3,000 personas sin ninguna evidencia y sin el debido proceso de ley, a la mayoría con condenas de más de 20 años.

Le dijo al New York Times  que estás 3,000 personas habían sido arrestadas por “conspirar contra la democracia ayudados por los Comunistas”, y denunció su “locura, fanatismo e irresponsabilidad manipulada para el beneficio de la propaganda Comunista.

Usó la Ley 53 para arrestar sus oponente políticos, y para intimidar a cualquiera que no quisiera votar por el “Estado Libre Asociado” durante el plebscitio de status de 1952.

Cuando los periódicos llamaron a Luis un traidor y prominente abogados llamaron la Ley Pública 53 una Ley de Mordaza, que violaba la libertad de expresión e invitaba a los policías a entrar a las casas de los ciudadanos, Muñoz Marín respondió que “esta ley es precisamente para prevenir a cualquiera de amordazar al pueblo puertorriqueño con amenazas fascistas de fuerza. Y le he pedido ayudada al FBI para hacerla cumplir.”

Este era el mismo FBI que lo tenía a él (y mediante él a toda la isla) con un collar de perro.

El Moto de Isla Verde fue convertido en una alfombra por el FBI. Todo inversionista de Estados Unidos, banquero, millonario de la caña de azúcar y político se limpió los pies en esa alfombra siempre que entraban a la mansión del Gobernador.

Este ensayo no condena a Luis Muñoz Marín por su adicción a las drogas, ni lo condena por fumar opio en La Fortaleza. Pero las consecuencias de su adicción a drogas fueron compartidas por todas las personas en Puerto Rico, sus hijos y ahora sus nietos.

Según la leyenda, Nerón tocaba el violín mientras Roma se quemaba.


Según los hechos, Luis Muñoz Marín fumaba opio mientras su país era regalado a otro.