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martes, 10 de diciembre de 2019

Carta a los panameños: El reggaetón nació en Puerto Rico



Nota: Este post fue escrito por alguien que odia el reggaetón, pero que odia aún más las mentiras. A mí nadie me lo contó, yo estuve ahí.

Y dice así…

Queridos panameños:

Hola, ¿cómo están? Espero que bien afuego. Primero que nada respeto eterno a Panamá por ser los primeros en cantar reggae en español. El reggae en español nació en Panamá, de eso no hay duda. Fíjense que digo “reggae en español” y no “reggaetón” porque eso no nació en Panamá como están regando últimamente por Internet los chamaquitos ignorantes.

Esta es la última mentira de moda en internet: decir sin saber que el reggaetón nació en Panamá. Hasta Rubén Blades dio su opinión y dijo que el reggaetón nació en Panamá. Un hombre que le debe su carrera artística a la admiración que sentía hacia un puertorriqueño y se atreve a decir eso. Si no fuera por Ismael Rivera, Rubén Blades sería abogado y no cantante.

Panameños, se entiende porque están mordíos (resentidos) con los boricuas, pero es porque no saben como se meneó la olla acá en Borinquen Bella. Como dijo Falo D’ Líder cuando llamaba “collect” a su amiga Janet:

“El reggaetón es dos onzas Panamá, media libra Jamaica y dos libras Nueva York.”

El reggae no es de Panamá, tienen que calmarse. El reggae no es latino, es anglo de Jamaica. El reggae sale del ska, y el ska sale del rock & roll de los 50’s. Cuando USA quiso construir su pasillo acuático por encima de su territorio buscaron mano de obra jamaiquina. Fueron jamaiquinos quienes construyeron el Canal de Panamá, mismos jamaiquinos que fueron los abuelos de los primeros cantantes de reggae en español de Panamá en los 80’s. Por ahí les llega a ustedes.

Lo que ustedes no saben de Puerto Rico es que acá para el mismo tiempo ya teníamos cultura hip-hop propia. Me atrevo a decir que tampoco saben que los boricuas junto a los morenos del Bronx crearon la cultura hip-hop en los 70’s. Nueva York es más influencia en el reggaetón que Panamá y Jamaica. Y esa es la mayor diferencia entre el reggaetón de nosotros y el reggae en español de ustedes: el rap.

Ustedes los panameños no estaban en Jamaica cuando se inventaron el reggae, pero los boricuas si estábamos en Nueva York cuando contribuimos a la creación del rap.

Los primeros cantantes de reggae en español como Renato y Nando Boom lo que hacían era traducir las canciones de dance hall de Jamaica. Para el tiempo que ustedes estaban mascando (copiando) las canciones jamaiquinas ya en Puerto Rico Vico C, Rubén DJ, Brewley MC, Piro JM, y otros ya hacían raps originales.

Antes de que llegaran los panameños a Puerto Rico aquí ya habían dado conciertos Run-DMC, Public Enemy, KRS-One, Big Daddy Kane, DJ Jazzy Jeff and the Fresh Prince (antes que le dieran el programa) y otras leyendas del hip-hop neoyorkino. Cutty Ranks influenció más a Puerto Rico que El General, pero por el idioma al que llevaron a El Show de las 12 a cantar fue a El General y no a Cutty Ranks, pero en la radio ambos estaban pegaos a la misma vez. La misma influencia jamaiquina que llegó a Panamá llegó al mismo tiempo a Puerto Rico. Mi vecino mayor que yo tenía los cassettes de Yellowman, Shabba Ranks, Super Cat y Strictly The Best antes que llegaran los cassettes de Nando Boom, El Maleante, ShabaKan, y Spanish Reggae Vol. 1.

La influencia de Nueva York en Puerto Rico es tanta que nosotros tomamos el reggae y lo convertimos en música de DJ. Ustedes exportaron cantantes, nuestra base fueron los DJ’s. Los que se inventaron el hip-hop fueron DJ Kool Herc, Grandmaster Flash y Afrika Bambaataa. En Puerto Rico los creadores del “underground” (luego reggaetón) fueron DJ Playero, DJ Negro y DJ Eric. Si fuera por Panamá el reggae seguiría siendo música tropical con letra bien bobita y no música de barrio como lo hicimos nosotros.

Digo letra bien bobita porque no pueden comparar: “Mi vecina de al lao/ Ya me tiene cansao/ Con el oído de medio lao/” con “Maldita puta, maldita bellaca/ Se pasan toda la vida saboreando matracas/ Chingan en los partys, chingan en los montes/ Chingan en los carros y donde quiera que se monten/” 

¿Entienden panameños? Reggae en español de Panamá = cantar. Reggaetón de Puerto Rico = rapear sobre dembow.

Ningún panameño rapeaba 16 barras en sus canciones como ya hacían los boricuas, ustedes cantaban. El empezar del rap en español es con el cassette de ‘Soy De La Calle’ de Vico C de 1985. En 1988 el mismo Vico C le abre un concierto a Public Enemy en Puerto Rico. En 1989 sale el disco ‘La Recta Final’. Ningún país latino puede decir que tuvo rap antes que nosotros. La verdad es hija de Dios.

El dembow llegó a Puerto Rico en 1990. En 1991 Vico tiró ‘She Likes My Reggae’. El primer cantante de raggamuffin de Puerto Rico fue Brewley MC cuando dejó de hacer rap. DJ Playero dice que los que empezaron el reggaetón fueron Kid Power Posee que eran mitad rap mitad reggae. Vimos que podíamos cantarle en español por encima y de esa combinación del raggamuffin y el breakbeat nació el “underground” que en el 2000 le cambiaron el nombre a reggaetón.

Decir que el reggae en español de Panamá es lo mismo que el reggaetón de Puerto Rico es como decir que el rock & roll de Little Richard es lo mismo que el heavy metal de Marylin Manson. No lo son.

En la porquería de pagina REMEZCLA dicen que la música de Puerto Rico pegó más que la de Panamá porque aquí somos todos blancos (WHAT THE FUCK!!) y que los panameños eran negros. Se nota que nunca han venido a Puertorro, aquí el que no tiene dinga tiene mandinga. ¿No podrá ser que nuestras canciones estaban más cabronas? ¿Ah?

Les voy a decir porque es esto: a Puerto Rico siempre le quieren quitar todo.

Igual que han sacado a Cortijo y a Maelo de la conversación sobre la creación de la salsa para decir que todo eso es cubano, faltándole el respeto a la bomba y plena, y música jíbara puertorriqueña. Una señora chilena hace poco me dijo: “Ustedes no lo ven, pero a Puerto Rico siempre lo ningunean en los medios.” No nos han dejado ni siquiera ser País de verdad y lo poco que tenemos es nuestra cultura para que vengan chamaquitos nacidos después de 1996 a escribir mentiras por internet sin corroborarlo antes. Mire no, en la puerta de este blog se acaba la mentira. Coño.

Puerto Rico es el país más pequeño de Latinoamérica sin embargo nuestra música está en las fiestas de todo el continente desde la época de Daniel Santos y Johnny Albino con el trío Los Panchos en los años 40’s, Ismael Rivera y Rafael Cortijo en los años 50’s, Tito Rodríguez y La Sonora Ponceña en los años 60’s, Héctor Lavoe y Willie Colón en los 70’s, Chayanne y Menudo en los 80’s, The Noise, Playero y La Industria en los 90’s, y ahora en el nuevo milenio saben muy bien que Daddy Yankee y Residente son los máximos exponentes de la CULTURA LATINA EN EL MUNDO.

Nadie en el mundo tiene más ritmo que un puertorriqueño. Nadie.

De Panamá después de El General no se escuchó más na’. No lo digo de mala fe, es la verdad. A Puerto Rico no llegó música nueva de Panamá después de 1990, de Nueva York y Jamaica si. Dios bendiga las pistas de Craig Mack y Mad Lion porque sin ellas tampoco existiría el reggaetón. Te alabamos. Óyenos.

Cuando me preguntan donde nació el reggaetón digo que o en casa de DJ Playero en Villa Kennedy, o en la discoteca The Noise en Viejo San Juan o al lado de casa en los partys de “underground” de Valle Tolima, la Bajo Techo y el Día Nacional del Bikini. Si eres puertorriqueño y fuiste a un party de “underground” en los 90’s tú también estuviste en el nacimiento del reggaetón. No te dejes meter las fekas por estos chamaquitos que lo aprendieron todo por internet. Nosotros lo vivimos. Ñeta.

Así que panameños, ya saben. Ustedes le echaron el adobo hispano al dembow, pero eso se cocinó acá en la olla de nosotros con otros ingredientes adicionales. Ustedes son influencias pero el rap en español y el reggaetón ambos nacieron en Puerto Rico.



Atentamente,

Vlade


miércoles, 11 de octubre de 2017

Este Halloween...




Este Halloween (Puerto Rico, 2017.)... va a ser bien tenebroso, en sentido figurado y literal (adverbializado, no como coletilla). Muchos han estado esperando este 31 de octubre, no por la noche de brujas, sino por el estreno de la segunda temporada (según anunciada) de Stranger Things (¡págame Netflix!). A la cual nos sentimos atraídos, entre otras cosas, por la nostalgia de una época anterior, sin dependencia tecnológica. Carente de una comunicación constante a través de sistemas integrados digitales e Internet. Y aunque fue anunciado, todavía resulta sorprendente (e irónicamente falto de sorpresa) como la isla terminó en el “Upside Down", luego del paso del huracán María.

Otra cosa que esperamos por meses, es... (sí... ¡eso mismo!) el famoso día de viernes 13. Día Nacional de soltar todos los memes de Jason y Vico-C. Lo cual siempre es motivo de nostalgia para alguien como yo, nacido en los años 70 pero sin la edad para el servicio selectivo de la guerra entre rockeros y cocolos. Como consecuencia, el rap se convirtió en una voz fresca y nueva, que no estaba atada directamente a generaciones anteriores. Y de esa voz Vico-C era el abanderado, como una sexagésimo quinta infantería, de lo que sería ahora una tropa rapera de otrora. Porque eramos en el '86, la carne nueva, pero no el orgullo de Borinquén. Por lo que aprendimos a desarrollarnos como una generación al margen.

Y este próximo viernes 13, que pudo tener adornos de Halloween por doquier, no va a tener oportunidades en su microeconomía. Si en esta oscuridad viene a atacarnos Jason, o cualquier otro enmascarado, la falta de señal en las redes celulares nos prohibirá llamar para pedir ayuda y/o rescate. Y aunque los títeres quizas no van a tener huevos para usar como proyectiles, la falta de recursos o el pasarse de listo (no porque sean de la calle), los puede llevar a cometer actos peores. Junto a ellos las marionetas politizadas estarán en el discurso de la ambigüedad, como parte del teatro y circo mediático. Ese que muchas veces, sin pena, se alimenta del morbo y no respeta los derechos de privacidad, intimidad y dignidad de los seres humanos (más aún si son menores de edad).

Si seguimos la línea de Luis Armando, podemos decir que previo al huracán, la gente se “curó” publicando cosas relacionadas a su canción titulada Maria. Lamentablemente, ya vimos lo que Maria tenia para nosotros, pero no sabíamos que iba a ser "profético" y se iban a soltar las abejas. Las cuales Zum-Zum son importantes para la polinización y por consiguiente para nuestra agricultura. Ya nos dimos cuenta cuánto dependemos de otros (en todo el sentido de la palabra) y lo que importa todo lo que se importa. Puedo continuar con referencias clichosas, como que se escapó Tony Presidio en medio del ciclón, que los analistas se creen filósofos y máquinas llenas de sabiduría, que estamos en la recta final, tanto en el sur como allá en el norte o que para evitar una explosión, debemos preguntarle a la gente del gobierno local, si sus propias decisiones las van a tomar, sin ninguna otra nación que nos venga a mandar... pero esto no aportaría a la solución.

¿Qué?... acaso esperan que yo tenga la solución. Aquí no la van a encontrar, solo quería conversar contigo... en tiempos así, la mente divaga. Mi aportación sería que no esperen por el Karma, porque lo que aquí se hace, aquí se paga (dicen...), como decian en el programa de comedia venezolano Bienvenidos, hagan bien y no miren a quién.

Si lo quieren redondear, hagan según la generación al margen rapera, trabajen de manera independiente, de lo micro a lo macro. O hagan como el grupo de amigos en Stranger Things que se mantuvieron trabajando e investigando (y mejor comunicados que nosotros, con radios portátiles walkie-talkies) para salvar a los suyos de la "oscuridad". Después de todo, la cosa más extraña es que el menú de yogurt con coditos, no suene tan raro estos dias. Si ya no tienes Eggo, y solo tienes un sándwich de salchicha (referencia errónea en este caso), pues... ¡saboréalo! Y si de aquí a allá seguimos en las mismas, solo me resta decir, Dios te salve Eleven.


Cristobal “Chris” Zapata (Cayey, Puerto Rico)